Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

lunes, 17 de enero de 2011

ALGUNAS CLAVES PARA AFRONTAR LAS PÉRDIDAS.

1.- La importancia de comprender el equilibrio y el desequilibrio en la vida como inherente a la dinámica misma de la existencia. En primer lugar hay que darse cuenta de que la pérdida es natural, inherente al hecho de vivir. El proceso vital hace que nuestras necesidades cambien, que nuestras circunstancias cambien, que nuestros intereses cambien, que nuestra experiencia nos haga cambiar, que envejezcamos… Todo ello configura un escenario de inestabilidad que muchas veces olvidamos por el anhelo de seguridad que perseguimos. La estabilidad aporta un caldo de cultivo fundamental para el desarrollo personal, pero ésta no es estática sino un permanente juego de equilibrios en el que el que mejor juega no es el que no tropieza sino el que tropezando no cae, o el que cayendo sabe cómo levantarse. La crisis es, también, una oportunidad para el cambio. Resulta muy útil caminar por los espacios límite o espacios frontera para minimizar la importancia de lo que se pierde. Algunos pensamientos fuerza en este sentido serían:

Todos perdemos. Todos encontramos.

Perdemos y encontramos constantemente.

La vida es cambio contante. La vida es energía dinámica.

Vivimos en un constante juego de equilibrios y desequilibrios.

Perder forma parte de un juego de equilibrios.

En el movimiento de vivir permanentemente perdemos y hallamos, dejamos y encontramos.



2.- Relativizar, ampliar la mirada de la realidad individual ayuda a contextualizar la importancia de la pérdida. En el momento que pongo mis pérdidas en relación con las de los demás mi percepción deja de mirar exclusivamente mi problema. Esta mirada panorámica puede permitir dejar de ser observar tan importantes los dolores propios, como si se desdibujaran en contacto con los ajenos. Es muy útil compartir las emociones como elemento de ayuda. Esto también es uno de los objetivos del trabajo grupal que planteamos, de hecho es una de las principales conclusiones para aquellos que viven de manera más autónoma sus conflictos y entre ellos sus pérdidas.   Algunos pensamientos que pueden ayudar a hacer el transito cognitivo hacia esta relativización podrían ser:


El dolor de perder se suele diluir en contacto con el dolor ajeno.

El dolor de perder es subjetivo y se relativiza ampliando el punto de vista.

Compartir la perdida ayuda a obtener referencias de la intensidad real de la misma.

Compartir la pérdida puede ayudar a superarla.


3.- Entender la pérdida como un proceso de duelo, de manera que el dolor inicial debe transformarse en aceptación. Perder no es agradable, incluso puede llegar a doler mucho, sobre todo en el inicio del proceso. Muchas ocasiones sucede que una vez asumida la pérdida, tiempo después de haberla sufrido, uno hace una valoración muy distinta. La pérdida también es un contexto relacional en el que el individuo establece relaciones con lo perdido, con las causas de la pérdida y con los nuevos elementos que aparecen después de ella. En estas relaciones se pueden manifestar emociones de odio, de culpa, de frustración, de decepción que tienen que ver con esta interacción de la que hablaba.


A veces perder es elegir dejar algo en el camino.

A veces perder es que otro decida quitarte algo.

A veces perder es salir de un error, descubrir una verdad que estaba oculta.

Perder duele. A veces solo al principio, otras veces mucho tiempo.

Perder, a veces, es dejar de tener.

El temor a perder está relacionado con la falta de esperanza por ganar.

Esforzarse en no perder es limitar nuevas posibilidades de hallar.

Hacer la vida caminando por la línea que divide tener o no tener sirve para relativizar las pérdidas.



4.- En definitiva al final solo nos tenemos a nosotros mismos. La certeza de que al final en la vida estamos solos, que somos los últimos responsables de lo que nos acontece y de la importancia que tienen las circunstancias vitales que vivimos. Vivir de manera responsable significa saber que aunque nos apoyemos en personas y cosas debemos buscar nuestra autonomía en todo momento.



APUNTES DE LA RED DE COLABORADORES:

Sobre la relativización de la clave 2. Asier.

Por ejemplo, nuestras emociones sociales. Tenemos una gama riquísima de emociones sociales, que van desde la ira hasta la lealtad, pasando por la empatía y la compasión. Y se podría esgrimir que estas emociones han evolucionado para garantizar que los demás no nos puedan tomar el pelo tan fácilmente porque, si hacemos algo por alguien y esta persona no nos lo devuelve, nos enfadamos. ¿Estaremos perdiendo algo? ¿Algo que era nuestro y no lo recuperamos?

A veces nos ponemos furiosos cuando se trata de una gran suma de dinero, por ejemplo… en cualquier caso, la ira es una respuesta emocional automática que les indica a los demás (a la persona en cuestión, pero también al resto) que no pueden darnos por sentados, que no se saldrán con la suya…

Pues bien… una conclusión es que somos criaturas inherentemente sociales, que nos gusta afiliarnos a otras personas en grupos no demasiado grandes, nos gusta trabajar conjuntamente y compartir con los demás, etcétera. Pero, al mismo tiempo, también nos gusta competir con otros grupos: nos gusta que nuestro grupo tenga éxito al competir con otros. Y si podemos lograrlo creando cooperación, o creando una moralidad que una a los miembros de un grupo… asi lo haremos, no perdiendo la oportunidad que se nos brinda, de avanzar y ser reconocidos

Me resulta un tanto complicado introducir la idea de contextualizar con el entorno, esto  se nos puede volver en contra.



En general. Raul.

Acabo de leer lo que nos has enviado y me parece un guión muy sugerente para una sesión sobre ese tema.
Aunque creo que lo más interesante no será precisamente lo escrito... me queda sobre todo la importancia de completar el proceso de planteáis... reconocer emociones del dolor, de la perdida y resituarlas entendiendo la vida como un proceso de múltiples cierres y aperturas;
… comprender el dolor propio desde el compartirlo con el otro, y abrirse desde ahí a un espacio de humanidad que pocas veces se consigue abarcar desde lugares diferentes a este.
… entender las pérdidas y los dolores en todo su recorrido, siendo capaces de ver sentido a cosas que creíamos que no eran más que dolor. Este juego me parece interesante y a veces arriesgado, me hubiera gustado ver  y jugarlo con vosotros
Con todo esto lo que quiero deciros es que me gusta el enfoque. Como te dije en él anterior mail…  espero poder participar  en alguna sesión y mientras tanto  me gustará seguir teniendo noticias de lo que vais haciendo … un abrazo

miércoles, 12 de enero de 2011

Red de colaboradores

Después de haber realizado el laboratorio sobre entrenamiento emocional de la pérdida los pasados días 3 y 4 de Enero, y fruto de las conclusiones que hemos extraído, queremos lanzar la propuesta de creación una red de colaboradores con los que compartir nuestras reflexiones sobre el mundo emocional. Para ello queremos contar con aquellos que participaron en el mismo, con los que habían sido invitados y no pudieron asistir por diversos motivos, u otros que se acerquen a esta web y quieran colaborar en red aportándonos opinión.

Este  post es una invitación para todos aquellos que querais tomar parte en la red. La idea es la de enviaros documentos para que nos envieis vuestra visión sobre ellos, también la de poder participar en otras experiencias formativas tipo laboratorio emocional, u otras que puedan surgir. Para sumarse a la red tan solo teneis que enviarnos un mail a emocionarse@gmail.com o a nuestro perfil de facebook (entrenando emociones). Muchas gracias por adelantado y a seguir "emocionándose".

martes, 4 de enero de 2011

La pérdida. Algunas notas.

¿Qué es perder?


En una primera aproximación perder parece ser dejar de tener algo que era nuestro. El hecho de que haya una vinculación con el objeto de la pérdida es un elemento imprescindible que tener en cuenta. Nos duele la ausencia de las personas queridas, nos afecta la disminución de algunas capacidades y/o aspectos de la salud, nos contraría extraviar objetos que han costado mucho esfuerzo conseguir, nos entristece contar con menos ilusiones, ideas, creencias o valores.

Perder puede ser no ganar. Y no ganar puede no ser perder (un partido por ejemplo), o tal vez sí. Perder es siempre no luchar.

Perder es abandonar por rendición por derrota. Dejar atrás por evitar una pérdida mayor. A veces las fuerzas nos abandonan y nos rendimos, a veces son las ilusiones o las esperanzas las que se nos van y entonces abandonamos. Darse por vencido puede ser perder, aunque también es muchas veces ganar.

Perder es olvidar o descuidar lo que es importante.

Perder es extraviar o extraviarse, es no encontrar aquello que sabíamos donde estaba, o, desde un punto de vista personal, no encontrarnos cuando antes si sabíamos donde estabamos.

Perder es un hecho pero también lo es la interpretación que hacemos de esos hechos y que implica que se ha producido una pérdida. Por lo que además de las pérdidas reales existen también las pérdidas percibidas.

Perder es un viaje que se situa en unas coordenadas espacio – temporales que varían, desde la del instante de dejar de tener hasta la del momento en que la herida deja de sangrar, deja de doler y llega a cicatrizar.

Perder duele, frustra, produce impotencia, nos deja tristes, indiferentes, desesperanzados, aliviados. Perder puede generar odio o deseos de venganza, ganas de amar o de comunicarse. Pero esas son las emociones y sentimientos del momento de la pérdida. Cuando la pérdida evoluciona, cuando se desarrolla, se puede sentir identificación con quienes han pasado la misma experiencia. Puede llegar un punto en que la pérdida empuja a buscar a explorar a sustituir lo extraviado, por el contrario en otras situaciones la energía de la pérdida en evolución nos lleva a querer recordar y hacer del recuerdo un símbolo con valor. Al final la pérdida cicatriza con la aceptación pero ésta debe ser fruto del tratamiento adecuado de la misma, no del esfuerzo por negar, ignorar u olvidar lo perdido.

Perder es o perder, o una oportunidad. Todo depende de qué hagamos con ello.

Punto de partida... Primeras ideas sobre los "básicos emocionales"

BASICOS EMOCIONALES
Trabajamos sobre la intuición de que las emociones agrupadas en conjuntos, que hemos denominado básicos, son un objeto de trabajo más adecuado para aprender y/o mejorar el manejo de las mismas. La realidad emocional es compleja y ésta deriva de la cantidad de sentimientos diferentes que somos capaces de percibir, del distinto origen de muchos de ellos, así como de la diferente influencia que ejercen sobre nosotros. La complejidad emocional radica también en las relaciones que se producen entre emociones distintas en un mismo individuo, en la propia reacción pluriemocional que muchas situaciones ocasionan a las personas.

Hay muchas clasificaciones de emociones o de sentimientos. Algunas se centran en el tipo de soporte fisiológico que utilizan, otras clasificaciones tienen más en cuenta la necesidad sobre la que alertan, las hay que establecen la categorización por el grado de intensidad de las mismas. Al final diferentes esfuerzos por intentar organizar con criterios lógicos la diversidad del complejo mundo emocional.

Desde ese punto de vista, el de aportar a la clasificación de las emociones, seguimos la intuición de que las emociones se pueden agrupar en torno a unas cuantas situaciones o emociones alrededor o dentro de las que giran o militan las demás. Es lo que hemos venido a llamar “básicos emocionales”. La pérdida entendemos que es uno de estos “básicos emocionales”. No se trata de una emoción propiamente dicha, sino de una situación en la que el componente emocional suele ser muy determinante. La pérdida es un proceso y por ello engloba emociones que van desde la tristeza o el duelo, la depresión o la rabia, hasta la aceptación. Resulta interesante poder trabajar las emociones desde un punto de vista procesual puesto que con el tiempo y con el aprendizaje la emoción puede ir cambiando. Lo que más nos importa más es la parte de esta reflexión que nos ayude a obtener pistas para poder mejorar en nuestra capacidad de gestionar mejor las emociones.
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