Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

lunes, 28 de febrero de 2011

El dolor de perder

Revisando las anotaciones sobre la pérdida pensabamos que faltaba explicitar qué sucede en la fase en la que el dolor es la emoción predominante tras una pérdida. Esto tiene también relación con el trabajo que estamos preparando sobre la aceptación y los componentes emocionales del proceso que conlleva.

El dolor, desde un punto de vista fisiológico, es una respuesta de alarma del sistema nervioso. En en plano emocional es una consecuencia con valor informativo pero con autonomía propia con respecto a la pérdida de la que se origina. El dolor físico la mayor de las veces es un síntoma que se intenta paliar pero que su desaparición requiere del tratamiento de la dolencia que lo ocasiona. El dolor emocional adquiere identidad propia como suceso vital y de esa manera hay que abordarlo. La relación que establecemos con nuestro dolor resulta esencial para avanzar en el proceso de aceptación que posibilita el seguir adelante.

La clave está en aceptar la pérdida integrándola en nuestra vida con la parte de dolor que conlleve. En la medida en que no podamos o no queramos realizar este proceso de asunción de esta parte de la vida que toca vivir, nuestras emociones quedarán detenidas o bien en la vinculación con lo perdido o bien en el dolor.

Hay pérdidas irreparables y éstas son muy dolorosas. Pero sucede que ese dolor es una suma de la propia pérdida, de la situación en la que se ha producido, de los conflictos que quedan inconclusos por la imposibilidad de tratarlos, de la nueva situación en la que se encuentra la persona afectada, etc. Es decir resultará muy útil ir desgranando poco a poco, en la medida que se pueda, los matices del dolor que uno siente. En este sentido el paso del tiempo, que mitiga la intensidad del dolor, debe también servir para enfrentar las diferentes clases de emociones que una pérdida nos haya producido. Y cada dolor debe cicatrizar, debe procesarse de manera independiente, asumiendo la parte que deba de ser interiorizada y descartando los posibles equívocos cognitivos que se hayan podido adherir a la emoción en el proceso.

lunes, 21 de febrero de 2011

Sobre la búsqueda de los límites y las emociones

Una reflexión sobre la que queremos profundizar es la lo que se ha venido a denominar la pedagogía fronteriza. Es decir de qué manera el transitar por los limites de cada uno representa una experiencia significativa de gran valor de construcción personal. Por otra parte la inseguridad de caminar por veredas desconocidas parece aportar una flexibilidad, una capacidad de adaptarse y de no conformarse muy útil para el enriquecimiento individual. La incomodidad del límite o de la frontera no se lleva en un tempo en el que la comodidad y la conformidad parecen ser la norma.


Desde el punto de vista emocional la tendencia siempre ha sido a la de la búsqueda de la estabilidad y esto parece ir en contra de esta intuición sobre la búsqueda de los límites. Lo curioso es que la emoción es aventurera, es opuesta a la razón en muchas ocasiones, por lo que vivir de manera conservadora una energía que nos empuja resulta paradójico. Seguramente porque la perspectiva estaba muy centrada en lo terapeútico. Pero ¿qué sucedería si el objetivo fuera el desarrollo humano? ¿Podrían las emociones darnos energía y referencias por ese viaje por nuestros límites? Creo que si.

jueves, 17 de febrero de 2011

Pareja y amor. Algunos problemas.

Muchas de las aportaciones que ha hecho la red de colaboradores en relación con la reflexión sobre el amor han girado en torno a la relación entre amor y pareja. Concretamente los temas comentados han sido:
  • La dificultad para elegir pareja, o una vez metidos en una relación la dificultad de elegir a esa persona como pareja.
  • La relación de interés que se da en muchas parejas y que nada tiene que ver con el amor.
  • Algunas creencias en torno a la pareja como el mito de la media naranja, la indisolubilidad de la misma, etc.…
  • El complejo asunto de razón y sentimientos aplicado a la relación de pareja. Es decir las necesidades no cubiertas y cómo gestionarlas. El papel de terceras personas en ese contexto. Todo el problema de la infidelidad y del poliamor.

Amor y elección.

No cabe la menor duda que la emoción y el sentimiento discurren por sendas diferentes a la de la razón. Lo que sucede es que en el ser humano conviven estrechamente y deben convivir. Es evidente que analizar las situaciones humanas solo desde el prisma emocional es completamente equivocado puesto que sería incompleto. Por lo tanto hay que entender que cuando un individuo se enfrenta al hecho de manejar sus emociones de amor por otra persona y a gestionar una relación de pareja surgen los conflictos.

No hace mucho escribí un texto para una boda del cual os voy a extractar algún párrafo:

“Eligieron conocerse y ser amigos, pero no eligieron enamorarse porque el amor los eligió primero. Eligieron cuidarse, respetarse, escucharse y admirarse… y desde entonces se han cuidado, respetado, escuchado y admirado cada día.
Enamorarse es fácil. Las más de las veces sencillamente llega, de manera inesperada, irracional, casi loca e incluso inconveniente. El amor nos pone la vida del revés, cambia nuestras prioridades, y es que da sentido a nuestro vivir. Nuestra vida parece alcanzar plenitud al amar, somos polvo enamorado. Es puro azar que dos personas coincidan y se conozcan, y es un misterio cómo y porque salta la chispa del amor justo entre ellos. Lo inexplicable lo hace más interesante. Lo realmente difícil es alimentar el amor, hacerlo crecer. Ya que nos viene sin preguntar, dulce fruto de la casualidad, si queremos querer, si queremos amar de verdad es imprescindible elegirse todos los días.”

El amor evoluciona con el tiempo y la relación de pareja modula esta evolución. Es fundamental ser honesto consigo mismo y con la pareja para saber donde está el sentimiento de cada uno y cómo la relación de pareja influye en éste. Evidentemente este es el centro de la mayor parte de los problemas de pareja.

Interés, necesidad, amor y pareja.

Cuando se construye una pareja comienza la convivencia entre razón y emoción. El lazo que une a dos personas debería ser incondicional pero no suele serlo. El primer error es esperar, es contar con que la pareja va a cubrir nuestras necesidades en muchos aspectos algunos de los cuales no tienen nada que ver ni con el amor ni con la relación que se establece. Es lógico pensar que en la medida que la interacción de la relación sea más satisfactoria el lazo creado y el sentimiento de amor se desarrollarán y crecerán. El problema surge cuando no sucede así. Cuando la rutina, el egoísmo, el interés prevalecen al otro y al sentimiento de amor la relación se desliza peligrosamente hacia  el vaciado emocional de la misma. Y si una relación solo se mantiene por la costumbre, por miedo, por dependencia o por interés deja claramente de ser una relación de amor.

Pero, ¿cual es el límite, cual es la barrera en la que amor y pareja dejan de ir juntos? Es claro que cada pareja debe contestar a esa pregunta. Pero desde mi punto de vista la clave es la desaparición de cualquier indicio de enamoramiento y la desvinculación de la felicidad de uno con la de la pareja. Aunque el sentimiento evolucione debe mantener su esencia. El tiempo atenúa la intensidad de la locura inicial pero eso no significa que esto justifique su desaparición. Por otra parte la relación debe construirse siempre desde el respeto y el deseo de complementar al otro, por lo que entrar en un juego contractual en el que doy en función de lo que me dan es prostituir la relación de pareja.


Poliamor e infidelidad.

Si entendemos que la complementariedad absoluta es muy difícil que se de entre dos personas que se aman es fácil llegar a la conclusión de que hay espacios que quedan desatendidos. Si bien muchas veces cuando se inicia una relación la sensación de plenitud es muy grande, también sucede que ésta con el tiempo se va moderando. Es posible que mientras se mantiene una relación de pareja otras personas puedan hacernos sentir amor. Hay personas que mantienen que el poliamor es posible y sano en la medida en que la honestidad sea la pauta de conducta. Sinceramente creo que personas que estén bien equilibradas emocionalmente podrían establecer relaciones múltiples pero también es cierto que entiendo que son situaciones muy complejas y difíciles de manejar bien.

La infidelidad es semejante al poliamor. Se entiende que la vida sexual de una persona pertenece a su vida de pareja. La historia está llena de ejemplos de cómo las personas de casi todos los tiempos y civilizaciones han sido infieles a sus parejas. Hoy en día hay corrientes de opinión que entienden que si hay honestidad en la pareja y es aceptado por los dos la infidelidad no tiene porqué ser negativa. El hecho es que en la mayoría de las ocasiones la infidelidad tiene que ver con el engaño y la mentira.

Tanto poliamor como infidelidad señalan espacios de insatisfacción de una persona con aspectos de su vida de pareja. Y en tanto que señales son útiles para la mejora emocional de la relación. 

lunes, 14 de febrero de 2011

Elementos emocionales de la participación

Como persona con inquietudes sociales siempre he estado muy interesado en la participación en varias de sus diferentes variantes. Por una parte como educador voluntario siempre me interesó conocer las claves de la dinámica de grupos y de las estructuras organizativas sociales en las que militaba. Cuando me hice profesional de la animación sociocultural recuerdo haber trabajado los hábitos de participación, haber reflexionado para elaborar formación para participar o haberme peleado contra quienes entendían que lo cuantitativo era lo único que servía para medir participación y por ello la necesidad de plantear y diseñar métodos de evaluación.

Este ejercicio de reflexión surge de una invitación hecha a raiz de comentarios en el blog de Asier Gallastegi. Y solo quiero reflejar algunas pinceladas sobre una manera nueva, al menos para mi, de observar el fenómeno de la participación.

Parto de la lectura de algunos conceptos que me han parecido muy interesantes como el de la “participación genuina” que he encontrado en el blog de Eugenio Molini, y otras reflexiones como las de Cum Davis recogidas aquí: http://blog.cumclavis.net/2010/12/participacion-algunas-advertencias.html, http://blog.cumclavis.net/2010/07/participar.html.

Otro punto de partida personal es el de la apuesta por la participación como metodología de avance social y personal. Entiendo desde este prisma que participación y autonomía van de la mano, o mejor dicho deben ir de la mano. Creo que la sinceridad, honestidad, la actitud de colaboración a la hora de formar parte de un equipo, de un proceso, de una organización son indicadores de la participación efectiva. En ese sentido la participación es una meta, la materialización de un deseo individual o colectivo. Es evidente que la obligatoriedad coarta las posibilidades de una participación plena. También es cierto que no siempre, no todos los contextos permiten un estilo de participación de estas características, pero cuantos menos límites se impongan desde las estructuras más se podrá disfrutar de sus beneficios.


Motivos para participar

Un individuo desea participar en aquello que le va a aportar un beneficio. Este beneficio es subjetivo pese a que hay estándares de objetivación del mismo. El beneficio puede ser la gloria, el éxito profesional, el deseo de agradar a un tercero, la mejora colectiva, la ganancia económica, el deleite del trabajo bien hecho, la victoria sobre un rival, y muchísimos ejemplos más que dependen de esa lectura personal que el individuo haga del beneficio de la situación.

Todos los jugadores de fútbol desean participar en la jugada del gol de la victoria y, seguramente la mayoría, como autores finales del mismo. Los trabajadores toman parte de los proyectos de su empresa por el contrato que les unen a éstas con un mayor o menor grado de satisfacción profesional o incluso de desacuerdo técnico con el desarrollo de los mismos. La energía de los seres humanos contienen elementos emocionales que toman forma en intereses, expectativas, sueños, anhelos,… Si un individuo busca su éxito personal será difícil que no busque o use al grupo para sus intereses. Por lo que la participación encuentra, en la orientación de lo que cada individuo entiende como beneficio, un campo de juego limitante. El egoísta o el altruista orientarán de manera completamente diferente su actitud participativa puesto que sus metas con completamente opuestas.


Dónde empieza la participación: la identificación y la pertenencia.

Además de los beneficios estructurales, es decir los que obtiene la organización en la que las personas participan, hay algunos otros interesantes de analizar. La empresa, la organización, la entidad, la asociación, el colectivo marcan unos objetivos para la consecución de los cuales requieren de la participación de personas. Pero, ¿cuales son las claves para que los individuos tomen parte de los proyectos, y de entre ellas cuales son las que tienen que ver con nuestras emociones?

-          La identificación. Aunque no participemos en muchas ocasiones estamos predispuestos a hacerlo. En la medida que simpatizamos con los objetivos, las personas, la historia o cualquier otro elemento que conforma un proyecto, en la medida que vemos parte de nosotros reflejado en ello participamos o estamos dispuestos a hacerlo.
-          La pertenencia. En relación con la anterior la pertenencia nos indica una vinculación emocional con el proyecto. La diferencia con respecto de la identificación es que la pertenencia tiene que  ver con la trayectoria experiencial de la persona. Por ello se puede sentir pertenencia pero no identificación. Esta vinculación es un factor muy importante que trabajar con las personas que ya forman parte de los proyectos, puesto que la relación que los individuos establecen con su vínculo es determinante para el tipo de participación que realice.


Variables emocionales de participación.

Participar es también un valor y esto me resulta incuestionable. Pero lo que si requiere de mayor análisis es el tipo de participación. Una persona aporta al tomar parte pero no siempre ni resulta positivo ni está realizado con buena intención. El vínculo que establece la persona con la organización, con la meta o con el grupo humano determina la actitud colaboradora o no. Muchas ocasiones las organizaciones gastan muchas energías en salvar obstáculos puestos por los mismos miembros de la entidad. Veamos algunas variables:

-          Energía, ilusión o entusiasmo. Se trata de un componente netamente emocional de la motivación. Suele estar relacionada con la experiencia acumulada y el tiempo de participación y tiene una patología muy conocida que es el “síndrome del quemado”. El tiempo y el balance de la experiencia son factores que modulan la ilusión. Al igual que le sucede a un corredor cuanta más larga es la distancia por recorrer más hay que dosificar las fuerzas. La gestión de la ilusión como fuente de regeneración de la motivación es un aspecto que tener en cuenta.
-          Percepción de libertad. La identificación correlaciona con el grado en que se es autonomo tanto en el proceso de decisión por el que uno toma parte en algo, como en el papel o en las funciones que uno adquiere al materializar su participación.
-          Aportación personal y su valoración. Indudablemente la ubicación en un grupo o varios grupos dentro de una red, de una comunidad, del desempeño de una tarea es otro factor determinante para la satisfacción de la experiencia participativa. Por otra parte resulta indispensable poder observar cómo el trabajo de uno es necesario para alcanzar la meta común.
-          Percepción de desarrollo personal y/o profesional. Las espectativas personales, las inquietudes forman parte de otro universo que considerar desde el punto de vista emocional. En la medida que la participación conlleva el desarrollo personal la autorealización será un elemento que puede ayudar a mantener alta la motivación.
-          Liderazgo. Indudablemente todas las interacciones que se producen en el seno de las organizaciones producen múltiples conflictos que en la medida que sean gestionados de manera adecuada podrán atajar las diferentes cargas emocionales negativas que se puedan generar. Un estilo de gestión adecuada de los mismos resultará de gran importancia para que los miembros confien en la organización y en su capacidad de liderazgo.


Entrenamiento emocional de la participación.

En la medida que la participación es algo que se aprende, que se educa y que puede ser también un hábito, en esa misma medida podemos entrenar sus componentes emocionales. Siguiendo con la argumentación del apartado anterior pistas para este trabajo serían las siguientes:

-          Manejo de ilusiones. La energía con la que afrontamos nuestros proyectos resulta un indicador del grado de satisfacción de nuestra participación. Es importante poder descubrir los elementos que a cada uno nos aportan estas ilusiones tan necesarias para tener una experiencia gratificante de la participación. Invertir un tiempo en identificarlas, en aumentar su número lacalizando más, aprender la manera de renovarlas son tareas
-          Manejo de la identidad y la autonomía en entornos organizacionales. Trabajar en grupo, en un contexto organizacional supone navegar entre la identidad personal y la colectiva, entre la autonomía como individuo y la interdependiencia del colectivo. Es necesario conocer los límites en los que cada uno puede desarrollarse e enriquecer a los demás, así como es importante poder enfrentar adecuadamente los conflictos personales y grupales que estos equilibrios puedan generar.
-          Manejo de la valoración personal. Valorar y sentirse valorado es un arte cuyo entrenamiento resulta muy satisfactorio para disfrutar de una experiencia participativa eficaz.
-          Manejo de la autorealización. En la medida que el balance de la participación contribuye a la mejora personal esta experiencia será más satisfactoria. Pero sería necesario trabajar la medida en que la participación debe dejar este poso positivo el bagaje personal de cada participante.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Intentando definir el amor como básico emocional

Definir el amor

 
Si bien es cierto que definir es un ejercicio puramente racional y por ello muy alejado de lo que aparentemente entendemos por emociones en general o por el amor en particular, para poder investigar y conocer es un acto imprescindible. De hecho, y sirva esto como pequeña reflexión, uno de los principales problemas que he observado en el manejo emocional es éste precisamente, el de negar la posibilidad de pensar sobre nuestros sentimientos, o si no lo negamos sencillamente no lo practicamos.

 
Pensar en las emociones nos lleva a intentar diferenciarlas, a tratar de explicar las diferencias y las semejanzas que tienen entre si. Todos sabemos por experiencia propia qué son cada uno de los sentimientos que componen nuestras vidas emocionales pero el momento en el que intentamos sentarnos a pensar sobre ellos solemos sufrir un cierto bloqueo mental, una cierta incapacidad. En el amor esto pasa mucho.

 

 

 
El amor otro “básico emocional”

 
Amor y desamor es un binomio en torno al que giran muchos otros sentimientos y experiencias realmente importantes en la vida de las personas. Por ello, además de un sentimiento de nuestra vida emocional, entiendo que se trata de un “básico emocional”  que engloba toda la completa red de relaciones significativas que establecemos con los demás.

 

 

 
Un primer apunte.

 
Pensemos en los verbos que usamos en el contexto del amor para expresarnos sobre el: amar, querer, desear, estar interesado, necesitar, atraer y/o atraerse, gustar. Seguramente pueda haber más pero estos nos pueden servir para empezar.

 
Cada verbo de los indicados centra la acción en un aspecto del amor. El interés describe cómo el amor tiene que ver con la satisfacción de necesidades reales o percibidas. La atracción se refiere a la fuerza primaria o no tan primaria (puede ser que lo que te atraiga sea una personalidad) asociada a la vinculación entre las personas. Gustarse indica la satisfacción que produce la relación, el disfrute especial de estar juntos. Necesitarse alude a la complejidad de la complementariedad de las relaciones, a la constatación de que al amar hay una parte del individuo que queda en manos del otro (hay una canción de Carlos Baute con Marta Sánchez que habla de esto). El deseo expresa la satisfacción de las necesidades propias, en cambio amar parece más centrado en colmar los deseos de la persona amada y por ello está centrado en el objeto del amor.

 

 
El arte de amar

 
Hablando de estos asuntos es necesario mencionar el trabajo de Erich Fromm publicado ya hace varias décadas. Desde el punto de vista del “entrenamiento emocional” también, el mensaje claro es que es posible amar mejor.

 
Si amar es un arte, cuestión sobre la que personalmente tengo pocas dudas, habría una serie de factores psicológicos que tener en cuenta:

  • Autonomía emocional.  Resulta evidente que la dependencia emocional es un fuerte obstáculo al amor. Un obstáculo a la libertad y espontaneidad del amor es la medida que mi estabilidad emocional depende de la persona amada más allá de la complementariedad, es decir, más allá de un equilibrio en el que lo que me aporta la otra persona es más importante que lo que aporto yo mismo a mi estabilidad personal. Por el contrario cuando mi autonomía emocional se ve enriquecida, por la suma de lo que una relación afectiva aporta, el amor se desarrolla en un contexto de libre elección por parte de dos personas adultas que crecen juntas.
  • Manejo de las necesidades propias y las de la persona amada. Otra clave es el manejo de los equilibrios en el diálogo entre necesidades. Saber cuándo las necesidades de uno van por delante de las de la persona amada y viceversa. Establecer espacios propios a la vez que espacios de pareja, seguir cultivando facetas individuales a la vez que se siguen compartiendo otras con la persona amada, son cuestiones de equilibrios que se deben hablar y suelen ser claves para el crecimiento de la relación.
  • Tolerancia a la frustración. Amar no siempre es fácil. Al igual que con la “pérdida” suele estar vinculado con el dolor. Saber esperar, comprender, aceptar algunas frustraciones de deseos incumplidos, siempre en un contexto de relación de pareja termina resultando un elemento primordial para que el amor avance.
 
Este solo es un primer acercamiento. Hay muchas más cosas que hoy quedan en el tintero y que en otros documentos intentaré completar.

lunes, 7 de febrero de 2011

Unas primeras reflexiones sobre el amor

Mi primera sorpresa es eso de intentar definir el amor... ¿es posible? Apelar a la subjetividad de todo a la hora de definir es poco científico. Lo que pensaba es que amar es precisamente un estado emocional que surge de la experiencia de proximidad con una persona que nos despierta energía positiva. Como la perdida, esta situación en cada persona despierta diferentes estados emocionales, y algunos de ellos serían catalogables como amor, aunque no siempre... Los miedos, mascaras sociales y demás pueden forzarnos incluso a odiar a alguien para intentar alejarnos de esa persona en aras de un bien social.

Más allá, creo que cada uno responde en eso catalogable como amor de muy diferentes maneras y grados. Esto tiene que ver con nuestra experiencia vital. No me refiero a nuestras experiencias amorosas y tal vez históricos familiares, si no en conjunto a lo que somos como personas, y por supuesto nuestras experiencias amorosas y demás nos cincelan o nos han cincelado.
Lo que quiero decir es por ejemplo,  ¿amar es poner al otro por delante de ti? Si como persona no eres capaz de hacer esto en ninguna faceta de tu vida, ¿cómo lo vas a hacer al amar? Si como persona eres cerrado y te cuesta compartir emociones, incluso te niegas partes de ti, ¿qué posibilidades tienes de compartir con tu pareja toda la información o experiencias? Simplificando, para que se entienda, quien es egoísta como persona amará como egoísta, quien es pequeño como persona amará de manera pequeña o quien es generoso amará así, quien comparte amará compartiendo.

Las anomalías en el amor creo que hay que buscarlas en nuestro recorrido como personas...

Me retumba como un eco el famoso proverbio chino que siempre uso de ejemplo en los cursos. Habla de dos personas sobre un puente y que uno le dice al otro “mira la felicidad de los peces en el río debajo del puente”. El otro le interrogó  “¿cómo tú no pez sabes de la felicidad de los peces debajo del puente?” “Porque yo no pez se de mi felicidad encima del puente”. Lanza del Vasto mediante este proverbio intentaba explicarnos que solo podemos reconocer en los demás lo que somos... Volviendo a mi línea de reflexión yo diría que solo podemos amar de la manera que somos.

Y a mí de esta manera me parece que se puede llegar al poliamor. Depende de cómo eres... eres capaz de darte a más de una persona o eres de los que se preocupan de tener y conservar... No sé si es la disyuntiva exacta pero creo que podéis seguir lo que intento decir. Eres capaz de compartir tu experiencia con otro amor con tu pareja o su experiencia si te la cuenta, o tu inseguridad, general que no solo en el amor, quebrará la comunicación, como seguro la quiebra en otro montón de facetas de tu vida donde no cuentas tus emociones o no eres capaz de escuchar las emociones de tu pareja... Cuando llega el final de una relación, claro que duele, pero te puedes alegrar por el otro si eres de aquellos que se alegran con lo bueno de los demás aunque no lo tengas tú...

Paso a otras cosas relacionadas... vivir en pareja... En los últimos años, tal vez a medida que uno se va haciendo viejecito mi reflexión se ido rolando de unos términos a otros. Hace años yo también valoraba la libertad y así, pero hoy día creo más en algo que se llama compromiso, un viejo valor muy poco cotizado en las bolsas de nuestra sociedad. La libertad tal vez he pasado a darla por supuesta porque así la he vivido. Valga un paréntesis que es el “Txoriak txori” de Mikel Laboa que hago mío como manera de entender y vivir el amor. A veces me ha dolido, pero siempre lo he vivido como a experiencia positiva y dejándolo ocurrir... Sé que me han llamado marciano por esto.
Pero estar en pareja para mí significa empezar un proyecto en común, y como cualquier proyecto en común significa comprometerse... Desgraciadamente los compromisos no siempre se verbalizan totalmente pero si es cierto que se pacta... Luego queda quién cumple... y volvemos a lo de arriba, si hay gente que como persona no sabe comprometerse o respetar un pacto...

Desde mi experiencia se que lo que pido y doy en el pacto es esa libertad que decíamos, pero eso secundario... Lo importante es que pareja lleva a construir un espacio común, que también en cada caso depende pero ahora hablaría yo de las parejas más generales. Por tanto, significa un proyecto de vida común, un hogar común, unos hijos comunes, un futuro común, un placer común, una protección y ternura comunes... Todo esto seguro que se puede desarrollar mucho... Así entiendo yo la pareja: elegir una persona con la que construir y avanzar en común hacia el futuro, pactar y dejarse la piel cada día por ello. Aquí entraría todo aquello que en la lengua común suele ser verbalizado como intentar mantener el enamoramiento cada día. Duro y a menudo nos despistamos, pero por eso menos mal que somos dos... lo que cuesta pilotar un barco en solitario, o escalar en solitario... qué bueno es cuando hay alguien para estar atento cuando no tienes buen día o buenos tiempos, y cuántas escaladas llegan a cumbre solo porque tuviste un buen compañero de cordada con el que hablar y compartir sueños y no caer en el cansancio, en la desgana, en lo fácil...
Y por esto quiero apuntar que el amor a veces sí duele, hasta cansa... porque hay que currárselo, como todo. Nuestro compromiso social no es siempre alegría, hay días que uno se hace muchas preguntas... y nuestro compromiso amoroso lo mismo...
El “para siempre” que decíamos, de todas formas, no tiene garantías, pero roto el camino común mi experiencia es que sigues amando al otro, cuidándolo desde la lejanía y respetándolo.
Obviamente cuando se va al matrimonio o pareja desde parámetros más “ciegos” y menos comprometidos es una bomba de relojería que solo la suerte puede evitar que explote, la suerte de haber encontrado a alguien genial en su pequeñez, equiparable a tu pequeñez...
Y obviamente de nuevo esta manera de entender la pareja no es más que una profunda subjetividad mía que se debe a quién soy yo como persona y que queda en las antípodas de cualquier definición, es solo mi experiencia como la del ejemplo del proverbio chino que comentaba antes.

No puedo evitar hacer un necesario pequeño apunte desde mi experiencia personal, y es que en cada pareja y cada amor que he tenido en mi vida me han llevado a diferentes pactos. Sin ser menos pareja en algunas me he sentido “libre” de amar a otras personas de formas que hay quien llama promiscuas o ilegales, y otras en las que no he querido ni necesitado mirar a nadie más. Pero siempre he dejado amar al otro libremente si se le aparecía otra relación.

De alguna manera y desde el haber amado a mujeres de otras culturas, esto mismo ha influenciado mucho mi posicionamiento y compromiso ante estas otras mujeres. Lo que no varía es lo que yo doy, esa libertad, porque eso llega desde mi cultura y solo influye a la mía.

Otro punto que no quisiera dejar de tocar es el tema del sexo... ¿Puede haber amor sin sexo? Sí, pero es una pena... depende de cada pareja... Y bueno, en situaciones de poliamor hay grandes amores sin sexo y a veces son igual de deliciosos y nada traumáticos. Yo entiendo el sexo como una de esas cosas a cultivar especialmente en pareja porque el erotismo me parece una parte fundamental de nosotros. No me interesa el sexo por función biológica, pudiendo disfrutar de erotismo. De todas maneras las mujeres que me interesan suele cumplir lo de las tres “c”s: cuerpo, corazón y cabeza... Busco las tres cosas, y vuelvo a lo mismo, añado una cuarta “c”: compromiso.

Y aquí os dejo y dejo esta reflexión que espero os sea útil...
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