Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

miércoles, 25 de julio de 2012

Sentimientos y emociones en los sueños

Sentimientos y emociones en los sueños
Hace unas noches ciertas peripecias me llevaron a interrumpir el sueño de una manera atípica. Y esto seguramente fue el origen de la historia que os voy a contar.

La cuestión fue que por la mañana era capaz de recordar cuatro pasajes distintos de los sueños que me habían acompañado esa noche. No solo conseguí narrar el hilo argumental de cada una de las historias, sino que era capaz de detallar muchos elementos como si hubiese terminado de verlos.

Lo que me parece que tiene interés no es lo rocambolesco de los pasajes, ni siquiera el hecho sorprendente de haber sido capaz de recordarlos hasta en los más pequeños detalles. Lo que realmente me dejó pensativo fue preguntarme sobre el papel de las emociones en los sueños. En este caso solo llego a compartir algunas reflexiones:

Mezclar sueños
- Habitualmente no recuerdo los sueños por lo que no soy consciente de las emociones que vivo a través de ellos. Pero esta no consciencia no creo que me libre de los efectos, sean estos los que fueren de esta vida emocional paralela que todos tenemos.

- Las pocas veces que recuerdo episodios oníricos nocturnos, que también los tengo diurnos (pero esto es harina de otro costal), suelen impactarme emocionalmente de forma que me hacen reflexionar sobre si esos sentimientos vividos con los ojos cerrados tienen alguna vigencia despierto.

- Aunque no es mi intención la de hablar de la función de los sueños si es cierto que nos permiten juegos y cabriolas imposibles en la vida. Estos giros se construyen de manera desconocida con retales de nuestros propios pensamientos, de nuestras experiencias reales conformadas también de complejidad emocional. Es evidente que nos reconocemos en el caos del sueño, que identificamos como nuestras algunas partes de los mismos, incluso observamos espantados o sorprendidos cómo las vivencias más intimas también entrar a formar parte de este juego anárquico.


Mezclar emociones en los sueños
- Es verdad que a veces los sueños recrean la realización de deseos y que encuentran en lo onírico su única opción se ser satisfechos. Pero, en general, creo que hemos de ser conscientes de que nos influyen, básicamente por esa humana reacción de sentirnos responsables de lo que produce nuestra propia fantasía mientras descansamos. Y, sobre todo, creo que no hay razón por la que despertar y ponerse uno mismo a interpretar esos sueños como señales, sino como un juego colorista de nuestra mente. Mejor alegrarse de poder ver a veces productos de nuestras ensoñaciones y al despertar seguir persiguiendo los sueños que construimos nosotros, los diurnos.

lunes, 23 de julio de 2012

Sentir esperanza y estar esperanzado

Puedes construir tu esperanza
Necesitamos esperanza, eso es verdad. La esperanza pinta horizontes, dibuja futuro y nos permite imaginar que lo que va a pasar es mejor que lo que sucede, que lo que nos vamos a encontrar en la vida más adelante es mejor que lo que tenemos ahora. Desde este punto de vista es útil sentir esperanza o estar esperanzado puesto que arma la posibilidad de vivir con optimismo e ilusión. De hecho hay personas que desarrollan cierta habilidad para sentir esperanza en situaciones donde los demás no lo consiguen. Se tratarían de un ejemplo de lo que la psicología positiva define como rasgos o fortalezas.

La esperanza busca el horizonte
La esperanza tiene buena prensa, es de esos sentimientos que todos parecen desear sentir. Y sí es verdad que se trata de un sentimiento que nos aporta información muy útil sobre si estamos afrontando bien o mal lo que se nos presenta por delante. Pero los que sigan el blog sabrán que sostenemos la tesis de que no hay emociones positivas o negativas "per se", sino en función del efecto que tengan sobre la persona.

Pero sentir esperanza cuando la realidad ha cerrado el camino es, por contra, negativo. Cuando una persona está gravemente enferma y no hay cura, aunque sea humano, no es bueno prolongar la esperanza de la curación que no se va a producir. Suele suceder a menudo también con las rupturas sentimentales, esperando que las cosas se arreglen cuando ya no es posible. Cuando la esperanza se convierte en un refugio ya no es esperanza sino un clavo ardiente artificial originado por la desesperanza, la negación o el dolor.

De todas la formas, desde el punto de vista de "entrenando emociones", lo que me parece más interesante es la posibilidad de construir esperanzas. Como sentimiento que es, estar esperanzado tiene un componente cognitivo que convive con el emocional. Esto nos abre la posibilidad de que nosotros mismos podamos hacer por generar(nos) esperanza cuando nos enfrentamos a la vida. Viktor E. Frankl en su libro "El hombre en busca de sentido" narraba cómo era la esperanza lo que mantenía con vida a los prisioneros de los campos de exterminio nazis. La esperanza tiene mucho que ver con el sentido, con disponer de una meta que alcanzar, un sueño que perseguir.

¿De que color es tu esperanza?
¿Con qué construimos nuestras esperanzas?


¿Son nuestros sueños un refugio o un espacio de crecimiento personal?


¿Somos capaces de contagiar esperanza?

Son preguntas para reflexionar y os animamos a compartir vuestras respuestas.

domingo, 22 de julio de 2012

Complejidad emocional

Laberinto emocional
Después de un tiempo estudiando y reflexionando sobre las emociones he llegado a la conclusión de que un área importante sobre el que seguir avanzando es el del laberinto emocional en el que muchas veces nos encontramos por la intersección de emociones diversas que coinciden en una misma situación.

En una alfabetización emocional solemos analizar una a una diversas emociones, como diseccionando artificialmente de la realidad momentos y situaciones que nos permitan observar lo más nítidamente posible cada emoción o cada sentimiento por separado. Suele ser un ejercicio muy didáctico el de poner el foco en emociones como el miedo, la ilusión, la pérdida, la vergüenza, el aburrimiento u otras. Aprendemos a conocer las emociones básicas y a saber cómo las sentimos cada uno desde las diferencias desde nuestras individualidades. Además suele haber un cierto efecto de control emocional solo con la autoobservación y la reflexión derivada de ésta.

Complejidad emocional
Pero sucede que a la hora de profundizar en la mejora emocional nos encontramos de frente con aquellas situaciones de mayor complejidad por la coincidencia de diversas emociones intensas interactuando en un mismo instante, en una misma secuencia funcional de conducta. Hoy quería compartir algunas claves sobre las que iremos edificando nuevas propuestas para trabajar desde la metodología de "entrenando emociones":


- La importancia del trabajo previo.

Como en otros áreas del desarrollo personal los prerequisitos con los que contemos a la hora de enfrentar las situaciones complejas nos van a situar en una clara posición de ventaja. Saber identificar las emociones propias, conocer su influencia sobre uno mismo, comprender las áreas en las que nos encontramos más vulnerables desde un punto de vista emocional son algunas destrezas que nos van a ayudar a enfrentar situaciones difíciles o bien por su intensidad emocional, o bien por la confusión emocional. De otra forma enfrentarse sin un recorrido previo nos va a situar mucho más a merced de los vaivenes emocionales.


- La intensidad emocional como primer elemento de la complejidad emocional.

Uno de los elementos que más claros han quedado en los estudios sobre la vida emocional es cómo su intensidad puede llegar a ser tal que el individuo solo pueda dejarse llevar, como quien se ve arrastrado por una ola, hasta que su intensidad baje los suficiente como para que volvamos a tomar las riendas de nuestra realidad. Esa emergencia en la que las emociones nos sumergen es una situación que es importante conocer para poder evitar sus efectos más negativos. La experiencia previa, el apoyo incondicional del entorno, el manejo en autocontrol, el conocimiento sobre la mecánica de funcionamiento de esas emociones son elementos que  proporcionan una ayuda efectiva a la hora de enfrentar esas situaciones.



- La confusión como síntoma.

Confusión
La confusión suele ser un efecto que se mantiene en el tiempo incluso después de que haya finalizado la situación emocionalmente compleja, es como un efecto secundario de la misma. He observado que es un síntoma claro de un impacto emocional. Así esa confusión se convierte en punto de partida de un trabajo de comprensión de lo qué ha sucedido, así como de las causas que nos han llevado a esa situación. En cualquier conflicto emocional es importante realizar este proceso, pero creo que en su aplicación en lo cotidiano se podría ganar mucha calidad de vida.



- La capacidad de realizar un adecuado análisis de la situación.

Me parece muy útil poder entrenar a la gente en el análisis funcional de la secuencia en la que se produce la maraña emocional. Entrenar nuestra capacidad de analizar lo que nos sucede de manera operante nos ayuda a encontrar antes salidas positivas a la encrucijadas emocionales. Entender la dinámica secuencial de esa parte de nuestra conducta nos dibuja un horizonte de control sobre las emociones complejas que nos permite incorporar en nuestro mapa de recursos el optimismo a la hora de enfrentar situaciones semejantes en el futuro.

lunes, 16 de julio de 2012

La música del silencio

La huella del silencio

Llevo tiempo rumiando escribir alguna reflexión sobre unos silencios en concreto que sigo con la mirada desde hace unos meses. Silencios, como en casi todo de la vida, hay muchos y de tipos variados. Es por eso que tengo que concretar que mi intención es la de hablar de aquellos que suenan con una bella melodía. Lo bueno de usar figuras al escribir es que dejan margen para imaginar y que esa holgura permite que esas diferencias provenientes de la diversidad fantasiosa no generen distorsiones graves. Vamos, que no va a hacer falta entrar a discutir si el bello sonido es Eskorbuto o Sade.



Veo el silencio como una mueca solitaria que nace de autocontrol. En un mundo ruidoso hay espacio para el universo del vacío acústico. Hablamos, suenan permanentemente palabras, melodías, sonidos a nuestro alrededor. Pero precisamente creo que el sonido adquiere sentido cuando lo interpretamos desde nuestro silencio. Creo que hay que romperlo solo para mejorarlo, aportando un valor que esa música a la que me refería. Eso no significa que haya que acampar en el silencio, ¡¡¡no!!!

Cuando el silencio para el tiempo

Todo esto nace de dar vueltas a unas consideraciones que escuche a Ricardo Antón de AMASTE sobre el papel de los dinamizadores de "open space" y que creo que podía aplicarse al liderazgo en el movimiento del procomún


Imagino que cuando un virtuoso toca en solitario para un público no se preocupa de tapar con su sonido a nadie. Cuantos más personas incorporamos a las dinámicas de participación más importante es que el sonido colaborativo se construya por la suma de músicas individuales que obtendrá como resultado una sinfonía nueva y colectiva. Para aportar tanto en lo personal como en lo colectivo hay que saber cuando callar y cuando tocar, hay que aprender a manejar el silencio tanto como los sonidos. La más bellas voces muchas veces impiden escuchar el fondo coral que sin ese silencio ni siquiera tendría espacio y ocasión para hacerse oír. 

Me gusta estar en silencio porque cada vez más lo entiendo como preludio de una nueva melodía.

NOTA POSTERIOR: Navegando he encontrado este post con el sugestivo título de "Intervenir en silencio" del blog de Asier Gallastegi que me parece muy interesante para ampliar y enriquecer la reflexión aquí propuesta: http://korapilatzen.com/2012/06/06/intervenir-en-silencio/

domingo, 15 de julio de 2012

La satisfacción y la gestión del cambio



Buscando equilibrio

Una de las novedades que queríamos aportar este año 2012 desde el blog era la de tejer red, hacer más participativo el papel de las personas que seguís los avances o los delirios de "entrenando emociones". Pues este post es la primera muestra de trabajo "on line" por parte de algunos miembros de la red. Muchas gracias a todos por sumar!!!!





Satisfacción y gestión del cambio.

El vértigo del desequilibrio
La cuestión que nos proponemos es la de analizar qué nos hace sentir satisfechos y observar las diferentes maneras de vivir esa emoción. También queremos reflexionar sobre la relación  que pueda existir entre sentirse satisfecho y cambiar.



Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en satisfacción es un equilibrista. Y es que satisfacción es un estado de equilibrio más o menos inestable. Decía Antonio Molina, nuestro querido poeta, que creía que nunca se esta satisfecho con lo que hacemos, pero la vida se hace más llevadera si haces el camino por tu propio convencimiento... ¡¡¡¡¡A toda maquina!!!!!, diria él. 

La satisfacción es buscar el equilibrio
Este juego de equilibrios parece tener que ver con la vida y su dinámica de cambio permanente tanto del contexto externo como del interno de cada individuo, lo que nos obliga adaptarnos a esos movimientos con los que interactuamos. Por una parte la vida nos impone cambios que encajamos (o no) y por otra parte somos nosotros mismos los que podemos propiciar (o no) cambios.

En general la satisfacción consiste en una valoración subjetiva del resultado de esa constante relación con un universo en cambio. Creo que no buscamos intencionadamente ese equilibrio, sino que se trata más bien de que vivimos inmersos en una dinámica cíclica de satisfacción -insatisfacción. Dado que la satisfacción es una valoración subjetiva, las expectativas y las ilusiones que uno tenga pueden influir en ese grado de satisfacción. El inquieto se halla en una actitud permanente de búsqueda y posiblemente encuentre satisfacción tanto en el hecho de moverse por los vericuetos que sus inquietudes le indiquen, como por el logro de ciertas metas personales. Por el contrario la persona cómoda encuentra más satisfacción en no realizar movimientos que alteren la tranquilidad en la que se encuentra. Supongo que la vida da oportunidades para vivirla unas etapas desde un punto de vista más inquieto y otras más cómodo.


Cambiar es buscar nuevos equilibrios satisfactorios
Nuestras necesidades, metas, inquietudes, sueños e ilusiones nos empujan a la búsqueda de la obtención de ciertos logros. Sentimos equilibrio cuando estamos en estado de satisfacción, cuando nuestras metas se han logrado. Pero este estado dura el tiempo en que reemplazamos los objetivos conseguidos por unos nuevos, lo que nos vuelve a llevar a un estado de cierta insatisfacción en el que volvemos a sentir desequilibrio.


Ese cambio nos genera emociones que pueden interpretarse de manera positiva en la línea de identificarlas como oportunidades, o por el contrario pueden ser leídas por el individuo como riesgos vinculados a temores y otro tipo de emociones con carga negativa. Se trata, en definitiva, de cómo enfrentarse a las fuerzas que nos alteran, que ponen en riesgo nuestras posiciones en zonas de confort.

Pensar en satisfacción puede llevarnos a reflexionar sobre su relación con otros conceptos como acomodación, aceptación, conformidad y, felicidad. Vinculando estas ideas fuerza llego a algunas conclusiones:

- Observamos la satisfacción como una emoción frágil, que aunque puede prolongarse en el tiempo está sometida a muchos factores que pueden afectarla, puesto que abarca tantos aspectos como facetas tiene la persona.
- Entendemos que en la vivencia de la satisfacción se dan grados de intensidad diversos que dan sentido a la expresión "plena satisfacción"
- Aunque parezca paradójico las personas pueden sentir satisfacción explorando intencionalmente sus insatisfacciones.
- Puede llegar un momento en el que la persona  se instale o se acomode porque realmente este feliz con el equilibrio que ha alcanzado. Este equilibrio puede ser un estado de sabiduría o sencillamente de conformidad ante la dificultad del cambio.
-  La felicidad es mucho más que la obtención de satisfacción, aunque está relacionada.
  
Surfeando la vida para estar satisfecho

Con la colaboración de:
Antonio, Lukas, Blanca, Yuri, Conchita y Pablo.
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