Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

martes, 24 de diciembre de 2013

Confianza en (y desde) uno mismo

Generar confianza en uno mismo
Ultimamente escribo menos. Busco romper el silencio solo cuando tengo algo nuevo que compartir. Paso tiempo leyendo sobre temática emocional y cada vez me gusta menos lo que encuentro. Muchas veces son letras que ya he oído muchas veces, otras veces aportaciones que no profundizan demasiado en las temáticas que abordan. Corremos el peligro de desensibilizar a quienes buscan seguir aprendiendo, de frustrarles o de, incluso, generar rechazo. Corremos el riesgo de perder la confianza en el trabajo emocional.

Llevo tiempo reflexionando y leyendo sobre la confianza. Realmente hay mucho escrito sobre el tema. De hecho se trata de una cuestión vital. Por una parte la confianza forma parte de la autoestima y, por ende, de las relaciones personales que influyen en su construcción. Esto es,l en si mismo, fundamental para el desarrollo humano. Pero, además, la confianza es un elemento trascendental en la vida económica y social de la que dependen cuestiones como la imagen de los que nos gobiernan o de las marcas que pretender convencernos de las bondades de sus productos. Me temo que sobre esta segunda variante de la aplicación de la confianza hay mucha más investigación realizada.

¿Qué es confianza?
Para mi el camino debe ser al revés. La mayor parte de lo que he leído se enfoca desde el prisma de cómo generar confianza de manera externa al individuo, es decir, sobre la manera de hacerse merecedor de confianza. Prefiero cambiar el punto de vista e intentar explicar cómo aprender a confiar con garantías, es decir, autogenerar confianza.

¿Qué es sentir confianza?

La confianza es el sentimiento que me indica que puedo estar seguro. Sentir confianza es sentir seguridad. Es decir es una reacción de la persona que, tras valorar su situación en un contexto, le permite descansar y/o relajarse. Como toda reacción emocional es tremendamente subjetiva. Tiene que ver, entre otras variables, con la percepción de riesgo y con el manejo de la vulnerabilidad. Es decir puedo sentirme confiado en un contexto en el que voy a sufrir un ataque o puedo encontrarme seguro pese a la incertidumbre de que algo negativo puede pasar. Por tanto en la medida que conozca el entorno (en sentido amplio) en el que me muevo, en la medida que haya aprendido a gestionar los imprevistos sin excesivo coste emocional podré sentir confianza o seguridad.
Sentir confianza
Siento confianza cuando me realizo actividades que se hacer o que disfruto de hacerlas, cuando me encuentro apoyado, y cuando me veo capaz de resolver positivamente las circunstancias a las que me enfrente. La confianza de verdad se genera en uno mismo, lo que implica que cuando proviene de personas u objetos externos estamos ante sucedáneos.
 

Identificación y confianza

Confiamos en aquello que creemos que es como nosotros. Nos da seguridad lo que huele y sabe como a nuestra casa. Los bebés y los niños en general confían en sus padres porque son los que les ofrecen cuidados, quienes responden a sus necesidades. Adquirimos nuestra estima personal a través de las personas que nos cuidan, las que se encargan de educarnos, y las que se hacen significativas en nuestras vidas. A veces, ya de adultos, esta confianza por identificación no deja de ser un recurso automático que adoptamos, por necesidad o por comodidad. Pero, si lo analizamos con detenimiento, muchas veces responder a ecos de referentes pasados. La solidez de la identificación como elemento generador de confianza se da pues en la medida que se trata de una vinculación activa en el presente de la persona.

Pasitos para autogenerar confianza.

Conocer el mundo. Tomar tiempo para observar lo que nos rodea, las gentes, los paisajes. Y mirarlos para conocer su funcionamiento. Escucharse a uno mismo, aprender qué te gusta, qué te hace vibrar en cada momento y que no lo hace.
Confiar





Cuidarse. Dedicar tiempo a realizar las tareas de las que disfrutas, mantener tu cuerpo saludable, verte guapo.
 
Enfrentar problemas. Una burbuja o un refugio no es el modo de generar confianza. Como mucho, y con suerte, podrás esquivar algunas dificultades. Pero antes o después los problemas llegan y cuanta más experiencia hayas acumulado en resolverlos mejor afrontarás los siguientes. Es verdad que no se trata de ir a pecho descubierto, como quien busca bronca. La cuestión es elegir, en la medida que la vida te lo permita, en qué charcos (léase como problemas) irse metiendo con el claro objetivo de salir fortalecido.

Relacionarse. Las personas somos una fuente constante de aprendizaje tanto de cómo es el mundo que nos toca vivir, como del complejo arte de interactuar. De las personas podemos recibir apoyos, alientos imprescindibles para recuperarnos en los malos momentos. Curiosamente también descubrimos partes importantes de nosotros mismos como personas en contacto con los otros. 

Confianza en uno mismo
La confianza verdadera nace de uno y no puede ser sustituida por ninguna otra de procedencia externa. Se trata de invertir energía personal en aprender, en conocernos a nosotros mismos y a los que nos rodean, en vivir todo lo intensamente que nuestra experiencia y nuestro corazón sean capaces de resistir. Hoy, Nochebuena, es un fantástico día para mirarnos hacia dentro y apostar por nosotros y por los nuestros. 

¡¡¡¡¡¡¡¡ Felices fiestas desde "entrenando emociones" !!!!!!!!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

5 conclusiones sobre neurociencias y entrenamiento emocional.

Cerebro al ataque
Estoy entusiasmado con los avances en investigación en las neurociencias que están permitiendo que conozcamos, poco a poco, nuevos aspectos del funcionamiento de nuestro cerebro. Estoy convencido de que en un futuro no demasiado lejano estos avances nos permitirán enfrentar con mucho más éxito problemas ante los que ahora solo damos respuestas pobres. Pero la lectura de parte de los artículos que abordan estas temáticas me lleva a escribir este post en el que compartir algunas impresiones sobre la aplicación de los nuevos conocimientos de la neurociencia al entrenamiento emocional.



1.- Existen evidencias nuevas sobre la plasticidad del cerebro y la de sus conexiones neuronales.

En la carrera estudiábamos las teorías de Piaget y de Wallon sobre el desarrollo de funciones cognitivas de las que parecía deducirse que el cerebro maduraba completamente entre los 16-20 años de vida. Había autores que afirmaban que si para esa edad no se habían adquirido ciertas funciones intelectuales ya no se habría posibilidad de adquirirlas más adelante. Hoy sabemos que el cerebro cambia hasta físicamente por efecto del entrenamiento que realice. Os recomiendo la lectura de esta investigación sobre los cambios en el hipocampo de los taxistas de Londres. Pero, siendo importante este descubrimiento, el avance no solo queda ahí sino que el flujo de conexiones puede recibir estimulación neuronal profunda de manera que zonas sin casi actividad cerebral pueden ser recuperadas.  
Estimulación neuronal


2.- Diferencias de género.

Las investigaciones están aportando pruebas que confirman certezas que ya teníamos. Sí, hombres y mujeres somos (funcionalmente) diferentes. Siendo esto interesante para explicar la generalidad, o ciertas tendencias de las que deberíamos aprender, sucede que aun no se ha avanzado lo suficiente como para explicar los numerosos casos en que los hombres o las mujeres tienen tan buenas capacidades funcionales como los congéneres del sexo opuesto. En realidad ser capaces de conocer las claves que explican la diversidad no solo es más complejo sino mucho más interesante y enriquecedor.



3.- Equívocos a la hora de sacar conclusiones.

Hay mucha atención centrada en los avances neurocientíficos, es normal. Yo mismo sigo con entusiasmo artículos y reseñas sobre todas las novedades en este campo. Es evidente que hay una cierta sensación de que la investigación sobre el cerebro humano es una especie de última frontera que estamos explorando. Esto nos lleva a resaltar aspectos novedosos como grandes avances cuando en la mayor parte de las ocasiones abren más incógnitas que preguntas responden. Por ello debemos de tener cuidado con extraer conclusiones precipitadas cuando queda tanto por estudiar.




4.- Factor humano aun por descubrir.

Entrenamiento emocional
Recientemente en una conferencia organizada por la sección vasca del Club de Roma el ponente titulada "Cerebro sin limites" el ponente, José Luis Cordero, afirmó que para 2045 se habrá construido un cerebro artificial más potente que el humano. La cuestión que le trasladó mi compañero del CIE (Consorcio de Inteligencia Emocional) Tomás Elorriaga fue de los más pertinente. ¿Un cerebro artificial podrá sentir, podrá soñar e imaginar, es decir, tendrá algunas de las características esenciales que nos hacen ser humanos?  Evidentemente hoy no tenemos respuesta para esto, pero todo indica que el cerebro es mucho más que un complejo sistema de conexiones capaz de realizar funciones completas. De hecho la clave reside en conocer si lo esencial del ser humano puede ser replicado de manera artificial. Personalmente creo que no, ya veremos.



5.- Necesidad de realizar más investigación aplicada.

Cada vez que me enfrento a la lectura de un artículo sobre una nueva investigación vivo un proceso parecido. De una cierta euforia inicial paso a una cierta desazón. Hoy por hoy los hallazgos no son lo suficientemente concretos para poder desarrollar aplicaciones practicas en educación emocional con ellos. Nos queda un largo camino para que la investigación básica se complemente con otra, la aplicada, más preocupada de buscar respuestas para problemas cotidianos. En ello estaremos los próximos años. Y espero que también desde "Entrenando emociones" podamos ir aportando nuestro pequeño granito de arena.

martes, 3 de diciembre de 2013

La noche del 3 de agosto, o la técnica del ¿y si...?

La noche del 3 de agosto...
Leyendo el cómic “La noche del 3 de agosto” (1990) de la serie “XIII” de Jean Van Hamme (guión) y William Vance (ilustraciones) me he quedado pensativo con la historia de un personaje secundario, Zeke Hathaway. Hace casi 20 años atrás, una noche de un 3 de agosto, tuvo lugar un suceso decisivo en su vida. Ante él ocurrieron ciertos sucesos y él no dio una respuesta de la que se ha sentido nunca orgulloso. Durante casi 20 años ha arrastrado culpas, remordimientos y pesadas consecuencias. Una frase de su diario manuscrito me parece cargada de fuerza emocional: “Y todo esto se paralizó brutalmente una maldita noche de verano. Mientras viva, no olvidaré jamás esa noche: era el 3 de agosto…”

Recomendamos la lectura de la maravillosa serie de cómics “XIII”, pero si alguien esta interesado en leer sólo este episodio será mejor que lea también el anterior, “El informe Jason Fly”, para entender mejor la trama.

De la mano de esta historia, que no queremos destripar para posibles lectores, mi imaginación voló a esos momentos de mi propio pasado en los que tomé decisiones que siempre he pensado que no fueron las mejores. Me retrotrae a un momento que a menudo recuerdo con fuerza, un punto de mi juventud en que un “no”, debería haber sido un “sí”, y siempre me pregunto cómo habrían ido las cosas de haber seguido el otro camino. 
Tecnicas con cómic
Tenemos la sensación que todos conservamos en nuestra memoria algún momento en los que nos encontramos ante la elección de dos caminos, allí donde decidimos pero luego continuamos, ya para siempre cargados de sentimientos y preguntas con respecto a que habría pasado de elegir el otro.

De esta manera queremos hoy proponer una técnica sacada del libro de Gianni Rodari “Gramática de la fantasía. Este pedagogo, periodista y escritor de literatura infantil, en dicha obra que está subtitulada como “Introducción al arte de inventar historias”, trata de investigar las "constantes" de los mecanismos de la fantasía, las leyes de la invención que aún no habían sido formuladas, para ponerlas a disposición de cualquiera. Aquí nos presenta la técnica de las «hipótesis fantásticas» cuya simplísima fórmula es aplicar la pregunta: “¿Qué pasaría si...?”, o en el caso que nos ocupa, hablando de pasado: “¿Qué habría pasado si…?”

Rodari con esta técnica propone unir dos situaciones inconexas para investigar y crear nuevos acontecimientos narrativos, para imaginar reacciones de personas diversas ante la extraordinaria novedad, imaginar accidentes de todo género que se provocarían, las discusiones que surgirían.

Gianni Rodari
Y nosotros aquí recuperamos esta técnica como un ejercicio de construcción fantástica de lo que podría haber sido en nuestra propia vida. Se trata de buscar un punto importante en el pasado donde una decisión podría haber cambiado todo el camino recorrido. Se trata de volver a esos puntos del pasado que aún hoy recordamos significativamente para imaginar qué habría ocurrido si la respuesta dada hubiera sido otra, si el desvío cogido hubiera sido el otro… Y desde ese punto de giro, cómo se habrían desarrollado las cosas, a dónde habríamos llegado, qué sueños se habrían cumplido y qué dificultades habríamos encontrado, que personas habríamos conocido y qué relaciones establecido… Abrimos una ventana a un infinito paisaje donde imaginar otros caminos recorridos en nuestra vida. Con una sonrisa podemos fantasear cómo algunos sueños se cumplen.

Por supuesto hay quienes con un toque escéptico nos dirán que esto son solo hipótesis irreales y que no nos llevarán a ningún sitio. Sin embargo el poeta y filosofo alemán Novalis escribió que “las hipótesis son redes: tú tiras la red y alguna cosa consigues tarde o temprano.” Es así como entendemos el uso de esta técnica, como una tarde junto al mar pescando: se trata de disfrutar de la tarde, y si finalmente pescas algo y te lo puedes comer, pues mejor. El juego de hipótesis y fantasías nos puede traer algún descubrimiento excepcional que nos de pistas sobre lo que hoy día nos puede repercutir positivamente. Puede sacar a la superficie imprevistas sugerencias, deseos olvidados, sueños incumplidos, que desde nuestras potencialidades presentes son fáciles de realizar. Lo imposible quedará como imposible o improbable, no cambiará, aunque tal vez en el juego del “¿Y si…?” nos arranque alguna sonrisa distanciada. Pero también puede ser que descubramos o recordemos pequeños objetivos enraizados en nuestros profundos deseos y sueños, que son de fácil cumplimiento hoy y alta satisfacción.
Técnica "¿y si...?"

Llevando esta técnica un poco más lejos, proponemos algo que nos puede aportar mucho y que está más cercano al cuento. Rodari escribía cuentos. Sería que nos imaginemos también los nuevos problemas que encontraríamos y cómo los solucionaríamos. Todo cuento es más interesante si el protagonista debe superar pruebas y problemas.

Queda así sobre la mesa y sobre los espacios de talleres esta técnica y propuesta de para reescribir con fantasía nuestra historia personal, hacerla un cuento con final feliz del que aprender para nuestra vida real hoy.


Y es muy probable
que si el error cierra una puerta

es para que otra quede abierta
de par en par.


Luis Eduardo Aute
Autor:

domingo, 3 de noviembre de 2013

Liderazgo colaborativo

Liderazgo colaborativo
¿Cómo conseguir una colaboración eficiente?
¿Se puede liderar procesos colaborativos en organizaciones?
¿Cómo sería un liderazgo colaborativo?
¿Cuales serían las competencias emocionales de los líderes que facilitaran espacios de colaboración en las organizaciones?
¿Qué valor añadido generan las entidades que apuestan por el capital social? 



La Universidad de Deusto y el Consorcio de Inteligencia Emocional (CIE) de Innobasque organizan un "Curso de Especialización en Capital Social y Liderazgo Colaborativo"  (CECSLC) dirigido por el profesor Rogelio Fernández. La aportación de "entrenando emociones" está localizada en el módulo de liderazgo colaborativo, concretamente en relación a cómo generar emociones como la confianza o la ilusión en contextos de colaboración. Por supuesto estais invitados a curiosear en los contenidos y desde aquí animamos a participar en este espacio de formación innovador.

 
Colaboración
Me sitúo ante esta experiencia lleno de ilusión y consciente del reto. Llevo muchos años vinculado a organizaciones sociales. Con ellas he aprendido mucho sobre las personas, sobre sus sufrimientos y potencialidades. También he conocido las sombras y las luces de su gestión orientada, en la mayoría de los casos, a mejorar aspectos de la sociedad en beneficio de personas que viven situaciones de vulnerabilidad. He convivido todo este tiempo con una sensación de malestar personal nacida de la paradoja de ver cómo yo he ido creciendo pero ésto no se ha traducido en las organizaciones en las que he trabajado. Nunca me ha parecido coherente que las habilidades personales y profesionales de personas vinculadas a lo social no repercutiera directamente en las entidades. Esa disonancia me ha dado mucho qué pensar desde hace décadas.

Desde que me encontré con la gente que forma parte del Consorcio de Inteligencia Emocional de Innobasque algunos nuevos conocimientos me han servido para seguir encajando piezas en el enorme puzzle de la cuadratura del círculo de la gestión de las organizaciones desde lo emocional, desde las personas. Algunos conceptos o metodologías que me han ayudado han sido:


Procomún
- Las TECs Técnologías Emocionales y Colaborativas que investigamos y trabajamos en el CIE a través de los distintos equipos de trabajo en colaboración que desarrollan tecnologías de desarrollo emocional aplicadas a distintos ámbitos.  
- Procomún de la mano de los nativos de la isla Colaborabora.
- Capital social.
- El cuarto sector trabajado, entre otros, por Innobasque.
- Participación genuina de Eugenio Molini.


Liderazgo colaborativo
Espero que poco a poco vayamos encontrando modos, formemos a personas y acumulemos experiencias que nos permitan acercarnos cada vez más y de manera más contundente a un escenario en el que las personas en las organizaciones encuentren oportunidades de crecimiento a través de la colaboración en una tarea común compartida. 

Empecemos pues!!!!
 

Este curso en toda una oportunidad.

lunes, 21 de octubre de 2013

Embajadores de la ilusión

Embajadores de la ilusión
Un día, eligiendo emociones concretas que poder trabajar desde nuestro particular método, nos encontramos con la ilusión. Hemos dedicado tiempo, esfuerzo y pasión a aprender más para poder entrenar a las personas a mejorar sus ilusiones. Inluso nos hemos atrevido a escribir algo sobre el tema.

Pero también nos ha pasado que nos encontramos cada vez más con personas que trabajan bajo la perspectiva de que la ilusión es un valor. Me gustaría recomendaros a algunos de estos embajadores de la ilusión para que podais leerlos y conocer sus iniciativas:


Lecina Fernandez

Esta psicóloga valenciana afincada en Madrid ha publicado ya tres libros en relación con la ilusión. Además coordina desde hace años dos laboratorios de la ilusión en Madrid y Valencia. Un cúmulo de casualidades y azares hicieron que conociera su trabajo y luego a ella. Humanamente trasmite pasión por lo que hace, la mejor manera de dar coherencia a su trabajo sobre la ilusión.


Fundación Ilusión. Make a wish - Spain.

Creada en 1999 atiende a niños con enfermedades graves. Su misión es hacer realidad las ilusiones de los niños. La iniciativa surge de la inquietud de profesionales de la salud ante casos de niños hospitalizados con diagnósticos graves. Es un placer leer y mirar las fotos de sus memorias anuales, auditadas por la Fundación Lealtad.


ONCE.

ONCE
En nuestro país ilusión va unida a la marca ONCE. Además de ser la ilusión de todos los días desde hace años, en 2013 han celebrado los 75 años de existencia y, entre otras acciones,han desarrollado la campaña aniversarios de ilusión. Hace un par de semanas, siguiendo con esta estela, han publicitado su concurso escolar anual con el título "El día de la ilusión".


La ilusión que nos mueve. COFIDIS

Por último me gustaría recomendar la visita a esta página en la que además de un concurso fotográfico, hay un test, un barómetro y una sección de noticias que ilusionan.


Por último os dejamos una lista de enlaces de lo publicado hasta la fecha en blog sobre ilusión, ordenados cronologicamente:

2011
La ilusión como emoción

Cuento sobre los sueños e ilusiones


 2012
Descubriendo la ilusión y los sueños 

Reivindicando los verdaderos Reyes Magos

Curso sobre la ilusión para la Asociación Esperanza Bipolar.

Desilusión (derrota del Athletic Club en la Final de la Europa League)



2013.
Ingredientes para ilusionarse.

Conversando en red sobre ilusión.







jueves, 17 de octubre de 2013

Una cara positiva de la rabia

Navegaba ayer por la red y me encontre con este post sobre rabia del enredador Asier Gallastegi. Pensaba comentar algo en su blog pero rápidamente me he dado cuenta que no me cabía, que son tantos los resortes que sus palabras me mueven que incluso aqui, entre las paredes de este blog-hogar, voy a tener que moderarme.

Lo primero es agradecer que me cite como amigo y, luego, como especialista en inteligencia emocional. Las amistades son extraños caminos no elegidos pero disfrutados, como improvisaciones relacionales que salen bien por el disfrute mutuo. Con Asier he recorrido algunos muy bellos en los que nos hemos ido conociendo. No se cuanto de experto soy en la temática emocional pero sí es verdad que me apasiona y que saber, aprender e inventar más sobre ello, sobre el desarrollo emocional, me llena.
Rabia

 Pero el tema de hoy es la rabia.

A priori parece que no es una emoción positiva pero si la observamos de más cerca la perspectiva cambia. Es fácilmente confundible con la ira o con el enfado, con la estupefacción, la contrariedad o con la indignación, tal vez con la culpa. Y es verdad que son emociones emparentadas. Partimos de la base que la emoción es una reacción inicialmente automática, es decir, esponánea, auténtica en el sentido de que no hay control del pensamiento, que nace del sistema nervioso simpático. Esa respuesta visceral, de las tripas que diría Asier, poco a poco va "incorporando" elementos racionales que la modulan a veces para enriquecerla, a veces para envenenar la emoción original.

A mi me gusta la rabia, siempre me ha gustado la gente que lucha, que pelea las batallas aunque sea para perder con dignidad. La rabia enciende, pide acción, motiva desde el dolor. En el mundo del deporte se habla del pundonor, de actitud, de intensidad haciendo referencia a algo cuyo componente emocional se asemeja a la rabia. Porque un deportista que compite necesita esa emoción para sacar de sí mismo lo mejor.

La acción vinculada a la rabia busca resarcirse de un dolor, en el caso anterior del deporte es la derrota. A veces el dolor no se ha producido aun pero la posibilidad de que llegue puede original la rabia. Pero el tipo de dolor también es importante. Fuera de lo deportivo la rabia no surge tan claramente ante la pérdida como con la injusticia, como antesala de la impotencia o de la ira. Si nos quedamos con la rabia, si no la sacamos fuera, el silencio la convierte en enfado o en tristeza. Si sale de nuestra piel y va de nuestra mano la rabia puede dar forma a una acción de queja, de lucha, de expresión del malestar, de busqueda de nuevos caminos con los que alcanzar los objetivos o a través de los que paliar los efectos negativos del daño sufrido. También la rabia, mal guiada, puede derivar en ira  y con ella en agresión o insulto.

Un tema interesante que apunta Asier es el de las emociones prestadas, es decir aquellas que sentimos por lo que les pasa a terceros. Técnicamente no estoy muy de acuerdo con el concepto aunque me parece muy sugerente explorarlo. La emoción no puede ser fingida, y si lo es ya no es emoción. Es verdad que podemos sentir rabia por lo que sucede con otros pero solo es auténtica si yo me siento parte real del otro. Pero sucede que, el dolor ante el que reaccionamos con rabia, puede tener que ver con algún tipo de valoración de nuestras capacidades, acciones, ideas o sobre nuestra vinculación con otras personas o causas. Si la injusticia me genera rabia es porque me agrede, me daña en la parte que yo soy colectividad.

Hacer rabiar
Aprovechemos pues la rabia y, si es posible, que haga equipo con la ilusión. De esa manera nos conduciremos con la energía de nuestras emociones por el camino del desarrollo personal y colectivo. Un camino interesante para aprender es el de desandar, trastear en las tripas, desmontar y ver lo que hay dentro. En este caso os propongo mirar qué pasa cuando lo que  nos genera rabia antes no lo hacía, o cuando sencillamente deja de hacerlo... 


Un último apunte.

Mi madre suele hacer rabiar a sus nietos.

De hecho sabe muy bien cómo hacerlo con cada uno de ellos. Siempre me ha parecido una fantástica manera de educar para lograr una sociedad con menos problemas de tolerancia de la frustración.

domingo, 6 de octubre de 2013

Heridas emocionales y contradicciones

Hay una canción de moda que me gusta, que escucho a menudo estas semanas. "Let it go" se titula, algo así como "déjalo ir", de un grupo llamado Passenger.


Habla de cómo algunas verdades personales se nos revelan al alejarnos tanto que parece como que las hubiesemos perdido, o sencillamente cuando, efectivamente, ya no podemos recuperarlas. Uno realmente sabe lo bien que ha estado cuando se halla mal, hecha de menos el hogar cuando pasa frío, se da cuenta del tamaño de un amor cuando lo pierde. De esto habla la canción y estos detalles quedan aumentados por una voz que trasmite con autenticidad cierta desesperación. Hay también otra canción vasca cuya letra también hace referencia a la necesidad de dejar ir que os invito a escuchar.

No me cabe la menor duda de que la canción me toca porque mi vida se ha construido con pérdidas importantes cuyas cicatrices aun se hacen notar cuando me tropiezo con ciertas situaciones o con canciones como esta.

Quiero compartir algunas reflexiones originadas con este fondo musical:


La importancia de los contrastes.

Heridas emocionales
Tendemos en parte a la comodidad, a la búsqueda de espacios conocidos y seguros. Esto resulta necesario para poder enraizarse y hacer una vida larga, para encontrar una estabilidad desde la que crecer, para saber localizar espacios de equilibrio en los que descansar, en los que encontrarse y disfrutar de lo más íntimo de uno. Pero a la vez necesitamos combinar con sabiduría esta tendencia con otra de signo contrario. Con aquella energía que nos impulsa a transitar por lugares diversos, desconocidos, a veces hasta opuestos, que nos permitan nuevos conocimientos desde los que poder valorar las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. En parte este ejercicio tiene que ver con acostumbrarse a salir de las zonas personales de seguridad para explorar nuestras potencialidades de aprender. Pero por otra parte tiene que ver con acumular experiencias positivas de manejarse en contextos de vulnerabilidad.

Las heridas emocionales dejan huella.

Las batallas de la vida dejan secuelas. Solemos vivir como si no existieran, como si el olvido tuviera la capacidad de borrarlas. Pero esto no es así, sencillamente no las prestamos atención, pero siguen con nosotros. Más de una vez he comentado la importancia de gestionar también las emociones derrotadas tras los conflictos emocionales. Que un amor se te haya escapado puede dejar secuelas tales como la culpabilidad, la añoranza, el rencor, el dolor, u otras. Es evidente que la vida siempre sigue hacia delante, pero eso no significa que no arrastremos también todo aquello que forma parte de nosotros. Convivimos con emociones, a veces contradictorias o aparentemente incompatibles, fruto de experiencias que nos han dejado huella. 
Contradicciones


Integrar contradicciones. 

Hecho de menos en la literatura emocional textos que hablen de convivencia entre emociones de signo contrario en el seno de una misma persona cuando esta está sana. La contradicción es una oportunidad que, me temo, que no solemos aprovechar suficientemente bien. Se trata de una manifestación de los universos que viven en cada uno de nosotros y que debemos integrar, amigar, aceptar para poder seguir el camino pese a todas las heridas emocionales que tatúen nuestra piel.

martes, 24 de septiembre de 2013

Errores trágicos y sentimiento de culpa.


Accidente del Alvia
Vivimos con normalidad, sin excesivos sobresaltos, días que no te sorprenden. Se termina generando una especie de bruma de rutina gris en la que nuestros pensamientos y nuestros actos se deslizan por un deambular plano. Cuando algo lo rompe, la monotonía salta rota en añicos para retratarnos, tocarnos y, a veces, herirnos para siempre atravesados por el sentimiento de culpa. Muchos buscan en las vidas ajenas una salida al tedio de la propia, encontrando verdadero interés en sucesos que poco o nada tienen que ver con su vida. Encendemos nuestra conexión con aquello que nos despierta morbo con el mando a distancia. Pero no es de esto de lo que realmente quería hablar.

Llevo tiempo siguiendo noticias sobre personas que cometen errores trágicos. Este verano ha sido el del accidente del tren Alvia en Santiago. Pero mi interés comenzó ya hace años con la muerte de un bebé en el interior de un coche. Estoy seguro que no soy el único al que estas noticias no dejan indiferente. Soy consciente de que se tratan de hechos que marca, que dejan en los responsables una huella indeleble, definitiva. Inicialmente sentía desasosiego por el dolor de las víctimas, cierta incapacidad de enfrentarme al hecho inexplicable. A veces una duda disfrazada de pavoroso miedo me impide leer sobre estos sucesos, como si de alguna forma fuera yo el protagonista y evitara el dolor de verme identificado. Supongo que siempre hay detalles en nuestras biografía que nos unen a esas tragedias y que permiten que tomen múltiples formas todos los fantasmas que habitan en nuestros temores. La primera vez, con el caso del niño de 3 años, viví durante días una lucha interior por desear saber más y una necesidad de olvidar rápido, de alejar semejante sorpresa de mi cotidianidad. La vida sigue y nuevos hechos, nuevas historias, preocupaciones que debes atender hacen que retornes a una rutina recibida, este vez sí, con alivio.

Errores trágicos
De esto hace ya un tiempo. Pero estas historias suelen regresar a visitarme. Hoy se que soy como el padre de ese niño e intento imaginar las dificultades por la que está pasando. Hoy ya he hecho que esta historia forme parte de mi. Se que se trata de un hecho de los que merecen nuestra atención y que, a mi entender, dan muestra de lo absurdo que puede llegar a ser el vivir. El sinsentido tiene también espacios y huecos entre nuestras vidas y debemos saberlo para poder luchar efectivamente contra él y no dejarnos llevar por su oleaje. Hoy creo que tengo enfrente un hecho digno de ser oído, digno de ser analizado, digno de nuestra atención.

Entiendo que es fácil juzgar sin saber, y que es reconfortante condenar sin juicio previo. Pero así nunca aprenderemos las enseñanzas que nos traen las sorpresas de la vida, solo aplacaremos nuestra ansiedad, nuestra incomodidad ante la desesperanza. Los padres y los familiares del niño, que era como el mío, se están manejando con la tormenta que los demás vemos desde la barrera con el privilegio de no sufrir sus consecuencias. Y, ciertamente, si desde donde estoy soy capaz de querer huir de lo que ha sucedido no puedo imaginar la tortura del padre, de los abuelos y de la madre del que se fue un verano junto a la ría de Bilbao.

jueves, 29 de agosto de 2013

Tu vida es una mierda

Vida es una mierda
Un título provocador, ¿verdad?.  Hay mucho de escatológico, de superlativo en la afirmación. En realidad es un signo de estos tiempos. Y es que a veces exageramos, queriéndolo o sin querer, dramatizamos dejándonos llevar por sentimientos que nos habitan.  Supongo que es una idea que más de una vez se nos ha pasado a muchos por la cabeza. Al menos confieso que a mi sí que me ha rondado tanto para aplicarmela a mi como a personas con las que tropiezo en la vida. En cualquier me parece tan normal que esta idea nos visite, como que no refleje mucho más que una emoción más o menos intensa en un momento concreto.

Pero es de ley que os cuente de dónde surge el post de hoy. Resulta que hay un seguidor que suele regalar reflexiones que muchas veces me inspiran. Me decía Goio, que así se llama el susodicho, que había leído una entrevista a Albert Pla y que le había llamado la atención su respuesta a la pregunta:  "¿Que pondrías en una pancarta?" El decía (con gran lucidez, en su humilde entender): "Tu vida es una mierda...y lo sabes...".


A través de facebook hemos conversado un poco, sobre todo, para trasladarme los ecos que la afirmación le ha generado en la caja de resonancia que es su cerebro.
Albert Pla

Decía Goio: "La frasecita de marras me ha llevado por distintos derroteros. Por un lado recordaba a los famosos "felicianos" de los que hablabamos en nuestra juventud, gente capaz de pasarlo bien con cosas sencillas (er furgol y esas cosas) sin hacerse más "pajeos mentales", gente cuya vida, desde nuestro punto de vista pseudointelectualoide sería claramente UNA MIERDA...pero como "no lo saben"...pues a lo mejor no lo es tanto. Por otro lado recordaba gente cuya vida es (o al menos parece) interesante (gente inspiradora). Otro camino por el que me llevó la frasecita (quizás el más interesante) fue el de si mi vida era "una mierda" y confieso que es algo que siento unas cuantas veces al día, todos los días. Afortunadamente, a veces tambien siento lo contrario, y tambien todos o casi todos los días. La cuestión no es poner la balanza a ver que ratos pesan más y con ello obtener un valor numérico de mi felicidad-infelicidad. Aunque si parece interesante reducir al mínimo esos ratitos "txungos"..seguro que la "inteligensia" esa de la que hablais es un gran instrumento para ello...
Sigo dándole al bolo y pienso en la "insatisfacción". Si bien una vida llena de insatisfacción es una putada mu gorda, una vida "completamente satisfecha" quizás lo sea más todavía. La "satisfacción" engendra poco o nulo deseo de cambio, poca movilidad...y con ello, mucho tocino. La insatisfacción, por contra, es el motor de cualquier acción...La mayor parte de las grandes obras de arte han surgido de profundas insatisfacciones (incluso a veces de personalidades muy complicadas) si hablamos de otras obras, científicas, solidaria .probablemente también. O sea, una vez más, una vida para no ser "una mierda", tendrá que ser algo (o muy) insatisfecha con lo cual, probablemente, su protagonista...la vivirá "como una mierda" (toma contradicción).
Insatisfecho

Creo que Goio acierta de pleno. La vida es contradictoria, se vive de manera más o menos polarizada, entre lo que se desea, lo que se tiene, lo que se persigue, lo que se ha alcanzado, lo que se sueña, lo que levanta envidias y lo que enciende las nuestras. Por eso hacemos coexistir en nosotros mismos el extasis más sublime con los pestilentes hedores de nuestros fracasos, limitaciones o errores. Creo que es sano sentir que las cosas no van como queremos, incluso que nos sintamos protagonistas de una vida sin demasiado valor. Se trata  Es el juego del equilibrista del que hablabamos el año pasado en el post coral sobre la satisfacción.

Me gustaría añadir un matiz sobre la insatisfacción y el cambio, la acción de cambiar. Parece que, cuando Goio habla de que los avances muchas veces se dan por insatisfacción, la vincula con lo negativo, con lo doloroso. No creo que esto sea siempre así. Hay una insatisfacción positiva de la misma forma que hay una tristeza positiva o un dolor que sana. La desesperación tras la que se produce una creación o un invento genial puede ser origen de avance tanto como la pasión, el fluir en una actividad dada. Es decir, la vivencia de la insatisfacción puede ser positiva también para quien la vive, aunque en ocasiones conviva con emociones negativas. 

Pero también me ha hecho pensar otro aspecto de la historia. Lo sencillo es lo más complejo. El que en una pancanta pone un mensaje así para los demás peca de una cierta falta de respeto, de cierto engreimiento del que se situa por delante de los otros. Goio hacía referencia a que en ocasiones nos hemos referido a los que pensabamos que se conformaban con pan y circo como los "felicianos". Hay una cierta concordancia entre esa denominación y la pancarta del Albert. Me da que muchas veces buscamos sentirnos más valiosos en comparación con los demás y esto, me temo amigo Goio, es un error de juventud que también está cometiendo el amigo Pla.

NOTA: Por cierto, investigando un poco he visto que Albert Pla está promocionando una gira que subtitula como "la vida es una mierda, y lo sabes". Imagino que el origen del comentario de Goio era éste pero lo que nos ha dado que hablar y de qué pensar es diferente. En principio, podemos polemizar lo que querais, pero no comulgo con esta afirmación del original.

Se ha producido un error en este gadget.

Visitantes