Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

domingo, 21 de julio de 2013

Sentirse libre

Sentirse libre
Volar es metáfora de libertad. Estos días de verano muchas personas planean viajes como forma de disfrutar de un espacio asociado a la libertad como son las vacaciones. Reflexionando sobre cómo vivimos la libertad me he encontrado con el sentimiento de libertad. Seguramente la humanidad busca sentirse libre tanto o más que ser feliz. Pero más allá de debates sobre qué es la libertad o de si podemos ser completamente libres me interesa la visión de la libertad percibida, es decir, la percepción de libertad y el sentimiento que la acompaña.

Según las acepciones 2, 3 y 4 de este término en el diccionario de la RAE, libertad es la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, aquello que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, y a la vez también responsable de sus actos.

La cuestión se complica cuando introducimos el factor emocional. Una persona puede tener derecho y posibilidad de ejercer su libertad pero, y he aquí la cuestión, no sentirse libre para hacerlo.La paradoja de la vivencia de la libertad contínua cuando nos ubicamos en el polo opuesto. Las personas cuya libertad objetiva (de movimientos, derechos, etc.) está muy restringida, a veces, afirman sentirse libres.

Volar o las vacaciones son imágenes de libertad

El filósofo Isaiah Berlin señala una importante diferencia entre la "libertad de" y la "libertad para". Las leyes naturales limitan esta forma de libertad, por ejemplo, nadie es libre de volar (aunque podamos o no ser libres para intentarlo). Isaías Berlín parece llamar a este tipo de libertad  "libertad negativa": Una ausencia de obstáculos en el camino de la acción (especialmente por parte de otras personas). Esto se distingue de la "libertad positiva", que se refiere a la facultad de tomar decisiones que conduzcan a la acción.


Desde mi punto de vista sentirse libre es una emoción que se experimenta cuando se alcanzan ciertas cotas de madurez, de autoconocimiento. Se trata de experimentar, además de cierta seguridad personal, un dominio sobre uno mismo. Esa sensación de libertad tiene que ver con ser conocedor de los deseos y de las limitaciones de uno, tiene que ver con haber adoptado ciertas metas, así como con la aceptación de que la vida te puede hacer el regalo de alcanzarlas o no. Sentirse libre es verse preparado para capear, para aceptar y en último término disfrutar de cuanto nos salga al encuentro en el camino. Algunos asocian esta sensación con el concepto fluir, solamente que relacionada con la realización de una actividad que nos apasione.
Libertad positiva



Las más de las veces aprendemos a ser libres descubriendo lo que nos impide sentirnos libres. Y es que hay muchas otras emociones vinculadas. La verguenza nos hace prisioneros del qué dirán, la envidia se olvida de nuestras metas, la culpa nos quita derechos, el miedo nos paraliza o nos hace evitar los riesgos inherentes a la vida, la soledad nos lleva a la falta de autonomía emocional, la desconfianza nos aisla, la seguridad hace de pista de despegue y de aterrizaje de las experiencias que nos aportan libertad o la satisfacción alimenta el motor con el que volar libres.

Sin verguenza me siento libre


Tengo la impresión de que a medida que disminuyen las situaciones en las que estamos atemorizados o nos avergonzamos, es decir, que tenemos cierto dominio sobre las emociones negativas, nuestra sensación de libertad crece. Por lo que el autoconocimiento y el autocontrol emocional, efectivamente, parecen dotarnos de las alas necesarias para afrontar viajes personales que nos lleven volando bien lejos.

miércoles, 17 de julio de 2013

A vueltas con el cambio. #fororedca1

Con bermudas a lo loco (cambio de look)
Dediqué un día de vacaciones a asistir a #fororedca1 fundamentalmente con la idea de poner caras a las personas que están detrás de la Red de Consultores Artesanos, a muchos de los cuales sigo, y con los que comparto una manera de definir algunos problemas de las personas y de las organizaciones, y sobre todo, algunas de las atrevidas propuestas de cómo mejorar las capacidades de unos y de otros a la hora de buscar respuestas. Así pues fui a disfrutar a la Comercial en Deusto en bermudas, casi de turista.


Crónica personal de #fororedca1.


Mi primera sorpresa fue la cantidad de personas conocidas entre los participantes. ¡Vaya!, esto de la artesanía tiene más adeptos de lo que me imaginaba. Siempre he admirado a las personas que se ganan la vida con lo que sus manos son capaces de hacer,  yo nunca me la he ganado así. Soy torpe con ellas pero, afortunadamente, en este foro mi vocación frustrada encontró un magnifico bálsamo, con artesanos que moldean ideas, interacciones, metodologías... En el diálogo de la tarde, comentando sobre los procesos de cambio en las organizaciones, alguien preguntó algo así como: ¿y eso cómo se hace?. Se hizo un silencio. Yo entendí que, así como el cocinero que no sabe explicar cómo su mano da un toque distinto a  algunos platos, la respuesta a esa pregunta tenía que ver con el arte, magia dirían otros, del artesano que conoce su oficio.
Involución

Me agradó la sinfonía de individualidades tejiendo red. Yo que me muevo en lo social y que además ando persiguiendo la construcción de redes como la de entrenando emociones, conozco la dificultad y el valor del trabajo en red. Me llamaron más la atención los "ponenartesanos" que no seguía, de los que casi no tenía noticia alguna. Destacaría la ponencia de Nacho Muñoz sobre el papel del desorden, de la resiliencia, de la serenpidia. Me quedaron ganas de acercarme y decirle al oído que yo era psicólogo, pero me pudo la timidez, ya sea sabe, los vascos... Escuche con mucho interés a Juanjo Brizuela y me encantó su ponencia. También vibre con la alusión de Alberto Barbero a la wifi emocional porque ponía en valor artesano aquello que es mi pasión.



Cambio, evolución, involución y revolución.


Revolución - Revolution
Tras unos días me ha quedado una reflexión que quería compartir. Hablando de cambios como procesos en los que las organizaciones acometen acciones y medidas con el objetivo de mejorar en el amplio sentido de la palabra, me venía a la cabeza el concepto evolución. Entender que el cambio forma parte de la vida, también en las organizaciones, supone aceptar que se da una evolución cuya velocidad varía pero que es permanente. El cambio es dirigido, hay que determinar quien lo dirige y hacia donde. La evolución es el efecto del paso de tiempo y de todas las modificaciones grandes y pequeñas que se producen en el contexto de la organización. Si aceptamos que estamos en cambio debemos aceptar que hay dosis de incertidumbres sobre las que construimos, queramoslo o no, nuestras organizaciones. Si la gestión del cambio llega a formar parte de la cultura institucional evolucionaremos en positivo, evitaremos, estaremos previniendo la involución o la revolución.

Dejo también una reflexión escrita hace un año en red sobre la satisfacción y la gestión del cambio puesto que es uno de los factores que al menos, en los procesos individuales de cambio, he observado que juega un papel importante.

lunes, 1 de julio de 2013

Perplejo y estupefacto

Perplejidad
Las emociones nos visitan sin aviso previo. Esto hace que nos tengamos que ver en la tesitura de vivir navegando entre sus olas y sus mareas. Es un vivir policromatico en el que ellas pintan de color muchos de nuestros instantes. 

Hoy visto de perplejidad. Tal vez sería más exacto decir que me fijo en cómo esa emoción me tiñe de su color. Vivo también con estupecfacción. Es decir, me encuentro invadido por un asombro que me deja quieto, tal vez por la desorientación de no saber hacia dónde avanzar.

Es verdad que la realidad a la que accedemos es limitada y eso afecta a nuestra percepción de lo que sucede. También es cierto que a medida que va pasando el tiempo la espera a que sucedan ciertas cosas va agotando las reservas de paciencia.

Hoy detendré la mirada en ciertas cuestiones que creo que son las causantes de que esté perplejo. Comparto los motivos de esta sensación que cada vez se acomoda entre mis rutinas y por ello se hace emoción.


Educar desde la comodidad y sin emoción.

Observo perplejo padres cansados de serlo, temerosos de los riesgos, obcecados en unos derechos que impiden que los hijos disfruten de experiencias que todos hemos tenido cuando eramos como ellos. No se cuantos son pero deja estupefacto ver conformismo en que el ocio con sus hijos sea consumido entre una mezcla de lo audiovisual y de los contenedores de niños. Padres cómodos que no construyen alternativas que estimulen la autonomía de sus hijos o que les acerquen a experiencias ricas y variadas. Padres que delegan su responsabilidad de educar y de acompañar a sus hijos en terceros- Padres cuya preocupación por hacer bien su función no les lleva a ir más allá de lo fácil o de lo conocido.
De la escuela no puedo hablar mucho pero justo ayer (seguro que ha ayudado mucho a mi perplejidad) un maestro y educador vocacional me hablaba de cómo había retrocedido la escuela en los últimos 20 años, o también aun resuena el eco de mi madre indignada contra los profesores porque mi hijo de 6 años había suspendido algunas asignaturas... en primero de primaria!!!!


Pérdida en las redes del tejido social.

Estupefacto
Durante años, podríamos decir que décadas el estado del bienestar ha estado financiando a las entidades sociales como mejores exponentes de los intereses de ciertos sectores de colectivos vulnerables. Se ha ido construyendo un sistema de gestión de recursos públicos a través de la prestación de servicios que ha centrado los esfuerzos de las entidades, mientras quedaban descuidados aspectos esenciales como la dimensión comunitaria, la base social, la denuncia activa, la propuesta de nuevas soluciones, etc... He dedicado toda una vida a trabajar en algunas de ellas y, con la perspectiva del tiempo, creo que no hemos aportado el valor que queríamos.
A la vez muchos ciudadanos han dejado de militar y comprometerse cerrando el círculo de la desmovilización social.


Indignación sin propuestas de cambio.

Era una conversación sobre otro tema pero la afirmación me removió. Antes había injusticia y desigualdades  pero las personas eran más conscientes de ello y luchaban. Hoy, no se de qué manera, pensamos que ha habido muchas mejoras (algunas de las cuales son falsas) y por lo tanto menos razones para la movilización. Y si hablo de lucha y de movilización es porque hay una gran diferencia, a mi parecer, con la indignación o la protesta. Si la emoción no te lleva a la acción no creces. Si la indignación no te lleva a la construcción activa de propuestas de cambio, se queda en pataleta. En el fondo parece que es un problema moral, no hacemos lo que pensamos o sentimos que hay que hacer. La dignidad y el honor son valores casi extinguidos, así nos va!!!!


Conexiones globales y personas aisladas.

Me gusta charlar, dedicar tiempo y espacio al arte de la conversación. Es mucho más que debatir sobre ideas, más incluso que poner en contacto a personas. Se trata del disfrute de la conexión integral que se produce cuando hay otros ojos delante. Soy también de los que llevo encima un aparatito de esos con los que hacer, fotos, mandar correos electrónicos, hacer llamadas, conectarse con miles de personas a través de las redes sociales. Vamos que no soy alguien que renuncia de las bondades que traen las nuevas tecnologías. Pero sí sigo siendo capaz de asombrarme lo cerca que podemos creer estar de los que están tan lejos mientras que no nos damos cuenta de lo lejos que están los que más cerca tenemos.


 Más allá de la perplejidad.

Si la perplejidad es semejante al asombro es porque manifiesta una reacción intensa ante un suceso. El asombro es la sorpresa vinculada a un hecho no esperado. La perplejidad añade el matiz del desconcierto, de la desorientación. El asombro puede dar paso inmediatamente a la alegría o a la tristeza, la perplejidad es más una emoción cargada de incomodidad ética ante lo que sucede. En cualquier caso, como sucede con otras emociones como la indignación, la clave es ir más allá, reaccionar de manera intencionada usando la voluntad y nuestras creencias.

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