Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

martes, 24 de diciembre de 2013

Confianza en (y desde) uno mismo

Generar confianza en uno mismo
Ultimamente escribo menos. Busco romper el silencio solo cuando tengo algo nuevo que compartir. Paso tiempo leyendo sobre temática emocional y cada vez me gusta menos lo que encuentro. Muchas veces son letras que ya he oído muchas veces, otras veces aportaciones que no profundizan demasiado en las temáticas que abordan. Corremos el peligro de desensibilizar a quienes buscan seguir aprendiendo, de frustrarles o de, incluso, generar rechazo. Corremos el riesgo de perder la confianza en el trabajo emocional.

Llevo tiempo reflexionando y leyendo sobre la confianza. Realmente hay mucho escrito sobre el tema. De hecho se trata de una cuestión vital. Por una parte la confianza forma parte de la autoestima y, por ende, de las relaciones personales que influyen en su construcción. Esto es,l en si mismo, fundamental para el desarrollo humano. Pero, además, la confianza es un elemento trascendental en la vida económica y social de la que dependen cuestiones como la imagen de los que nos gobiernan o de las marcas que pretender convencernos de las bondades de sus productos. Me temo que sobre esta segunda variante de la aplicación de la confianza hay mucha más investigación realizada.

¿Qué es confianza?
Para mi el camino debe ser al revés. La mayor parte de lo que he leído se enfoca desde el prisma de cómo generar confianza de manera externa al individuo, es decir, sobre la manera de hacerse merecedor de confianza. Prefiero cambiar el punto de vista e intentar explicar cómo aprender a confiar con garantías, es decir, autogenerar confianza.

¿Qué es sentir confianza?

La confianza es el sentimiento que me indica que puedo estar seguro. Sentir confianza es sentir seguridad. Es decir es una reacción de la persona que, tras valorar su situación en un contexto, le permite descansar y/o relajarse. Como toda reacción emocional es tremendamente subjetiva. Tiene que ver, entre otras variables, con la percepción de riesgo y con el manejo de la vulnerabilidad. Es decir puedo sentirme confiado en un contexto en el que voy a sufrir un ataque o puedo encontrarme seguro pese a la incertidumbre de que algo negativo puede pasar. Por tanto en la medida que conozca el entorno (en sentido amplio) en el que me muevo, en la medida que haya aprendido a gestionar los imprevistos sin excesivo coste emocional podré sentir confianza o seguridad.
Sentir confianza
Siento confianza cuando me realizo actividades que se hacer o que disfruto de hacerlas, cuando me encuentro apoyado, y cuando me veo capaz de resolver positivamente las circunstancias a las que me enfrente. La confianza de verdad se genera en uno mismo, lo que implica que cuando proviene de personas u objetos externos estamos ante sucedáneos.
 

Identificación y confianza

Confiamos en aquello que creemos que es como nosotros. Nos da seguridad lo que huele y sabe como a nuestra casa. Los bebés y los niños en general confían en sus padres porque son los que les ofrecen cuidados, quienes responden a sus necesidades. Adquirimos nuestra estima personal a través de las personas que nos cuidan, las que se encargan de educarnos, y las que se hacen significativas en nuestras vidas. A veces, ya de adultos, esta confianza por identificación no deja de ser un recurso automático que adoptamos, por necesidad o por comodidad. Pero, si lo analizamos con detenimiento, muchas veces responder a ecos de referentes pasados. La solidez de la identificación como elemento generador de confianza se da pues en la medida que se trata de una vinculación activa en el presente de la persona.

Pasitos para autogenerar confianza.

Conocer el mundo. Tomar tiempo para observar lo que nos rodea, las gentes, los paisajes. Y mirarlos para conocer su funcionamiento. Escucharse a uno mismo, aprender qué te gusta, qué te hace vibrar en cada momento y que no lo hace.
Confiar





Cuidarse. Dedicar tiempo a realizar las tareas de las que disfrutas, mantener tu cuerpo saludable, verte guapo.
 
Enfrentar problemas. Una burbuja o un refugio no es el modo de generar confianza. Como mucho, y con suerte, podrás esquivar algunas dificultades. Pero antes o después los problemas llegan y cuanta más experiencia hayas acumulado en resolverlos mejor afrontarás los siguientes. Es verdad que no se trata de ir a pecho descubierto, como quien busca bronca. La cuestión es elegir, en la medida que la vida te lo permita, en qué charcos (léase como problemas) irse metiendo con el claro objetivo de salir fortalecido.

Relacionarse. Las personas somos una fuente constante de aprendizaje tanto de cómo es el mundo que nos toca vivir, como del complejo arte de interactuar. De las personas podemos recibir apoyos, alientos imprescindibles para recuperarnos en los malos momentos. Curiosamente también descubrimos partes importantes de nosotros mismos como personas en contacto con los otros. 

Confianza en uno mismo
La confianza verdadera nace de uno y no puede ser sustituida por ninguna otra de procedencia externa. Se trata de invertir energía personal en aprender, en conocernos a nosotros mismos y a los que nos rodean, en vivir todo lo intensamente que nuestra experiencia y nuestro corazón sean capaces de resistir. Hoy, Nochebuena, es un fantástico día para mirarnos hacia dentro y apostar por nosotros y por los nuestros. 

¡¡¡¡¡¡¡¡ Felices fiestas desde "entrenando emociones" !!!!!!!!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

5 conclusiones sobre neurociencias y entrenamiento emocional.

Cerebro al ataque
Estoy entusiasmado con los avances en investigación en las neurociencias que están permitiendo que conozcamos, poco a poco, nuevos aspectos del funcionamiento de nuestro cerebro. Estoy convencido de que en un futuro no demasiado lejano estos avances nos permitirán enfrentar con mucho más éxito problemas ante los que ahora solo damos respuestas pobres. Pero la lectura de parte de los artículos que abordan estas temáticas me lleva a escribir este post en el que compartir algunas impresiones sobre la aplicación de los nuevos conocimientos de la neurociencia al entrenamiento emocional.



1.- Existen evidencias nuevas sobre la plasticidad del cerebro y la de sus conexiones neuronales.

En la carrera estudiábamos las teorías de Piaget y de Wallon sobre el desarrollo de funciones cognitivas de las que parecía deducirse que el cerebro maduraba completamente entre los 16-20 años de vida. Había autores que afirmaban que si para esa edad no se habían adquirido ciertas funciones intelectuales ya no se habría posibilidad de adquirirlas más adelante. Hoy sabemos que el cerebro cambia hasta físicamente por efecto del entrenamiento que realice. Os recomiendo la lectura de esta investigación sobre los cambios en el hipocampo de los taxistas de Londres. Pero, siendo importante este descubrimiento, el avance no solo queda ahí sino que el flujo de conexiones puede recibir estimulación neuronal profunda de manera que zonas sin casi actividad cerebral pueden ser recuperadas.  
Estimulación neuronal


2.- Diferencias de género.

Las investigaciones están aportando pruebas que confirman certezas que ya teníamos. Sí, hombres y mujeres somos (funcionalmente) diferentes. Siendo esto interesante para explicar la generalidad, o ciertas tendencias de las que deberíamos aprender, sucede que aun no se ha avanzado lo suficiente como para explicar los numerosos casos en que los hombres o las mujeres tienen tan buenas capacidades funcionales como los congéneres del sexo opuesto. En realidad ser capaces de conocer las claves que explican la diversidad no solo es más complejo sino mucho más interesante y enriquecedor.



3.- Equívocos a la hora de sacar conclusiones.

Hay mucha atención centrada en los avances neurocientíficos, es normal. Yo mismo sigo con entusiasmo artículos y reseñas sobre todas las novedades en este campo. Es evidente que hay una cierta sensación de que la investigación sobre el cerebro humano es una especie de última frontera que estamos explorando. Esto nos lleva a resaltar aspectos novedosos como grandes avances cuando en la mayor parte de las ocasiones abren más incógnitas que preguntas responden. Por ello debemos de tener cuidado con extraer conclusiones precipitadas cuando queda tanto por estudiar.




4.- Factor humano aun por descubrir.

Entrenamiento emocional
Recientemente en una conferencia organizada por la sección vasca del Club de Roma el ponente titulada "Cerebro sin limites" el ponente, José Luis Cordero, afirmó que para 2045 se habrá construido un cerebro artificial más potente que el humano. La cuestión que le trasladó mi compañero del CIE (Consorcio de Inteligencia Emocional) Tomás Elorriaga fue de los más pertinente. ¿Un cerebro artificial podrá sentir, podrá soñar e imaginar, es decir, tendrá algunas de las características esenciales que nos hacen ser humanos?  Evidentemente hoy no tenemos respuesta para esto, pero todo indica que el cerebro es mucho más que un complejo sistema de conexiones capaz de realizar funciones completas. De hecho la clave reside en conocer si lo esencial del ser humano puede ser replicado de manera artificial. Personalmente creo que no, ya veremos.



5.- Necesidad de realizar más investigación aplicada.

Cada vez que me enfrento a la lectura de un artículo sobre una nueva investigación vivo un proceso parecido. De una cierta euforia inicial paso a una cierta desazón. Hoy por hoy los hallazgos no son lo suficientemente concretos para poder desarrollar aplicaciones practicas en educación emocional con ellos. Nos queda un largo camino para que la investigación básica se complemente con otra, la aplicada, más preocupada de buscar respuestas para problemas cotidianos. En ello estaremos los próximos años. Y espero que también desde "Entrenando emociones" podamos ir aportando nuestro pequeño granito de arena.

martes, 3 de diciembre de 2013

La noche del 3 de agosto, o la técnica del ¿y si...?

La noche del 3 de agosto...
Leyendo el cómic “La noche del 3 de agosto” (1990) de la serie “XIII” de Jean Van Hamme (guión) y William Vance (ilustraciones) me he quedado pensativo con la historia de un personaje secundario, Zeke Hathaway. Hace casi 20 años atrás, una noche de un 3 de agosto, tuvo lugar un suceso decisivo en su vida. Ante él ocurrieron ciertos sucesos y él no dio una respuesta de la que se ha sentido nunca orgulloso. Durante casi 20 años ha arrastrado culpas, remordimientos y pesadas consecuencias. Una frase de su diario manuscrito me parece cargada de fuerza emocional: “Y todo esto se paralizó brutalmente una maldita noche de verano. Mientras viva, no olvidaré jamás esa noche: era el 3 de agosto…”

Recomendamos la lectura de la maravillosa serie de cómics “XIII”, pero si alguien esta interesado en leer sólo este episodio será mejor que lea también el anterior, “El informe Jason Fly”, para entender mejor la trama.

De la mano de esta historia, que no queremos destripar para posibles lectores, mi imaginación voló a esos momentos de mi propio pasado en los que tomé decisiones que siempre he pensado que no fueron las mejores. Me retrotrae a un momento que a menudo recuerdo con fuerza, un punto de mi juventud en que un “no”, debería haber sido un “sí”, y siempre me pregunto cómo habrían ido las cosas de haber seguido el otro camino. 
Tecnicas con cómic
Tenemos la sensación que todos conservamos en nuestra memoria algún momento en los que nos encontramos ante la elección de dos caminos, allí donde decidimos pero luego continuamos, ya para siempre cargados de sentimientos y preguntas con respecto a que habría pasado de elegir el otro.

De esta manera queremos hoy proponer una técnica sacada del libro de Gianni Rodari “Gramática de la fantasía. Este pedagogo, periodista y escritor de literatura infantil, en dicha obra que está subtitulada como “Introducción al arte de inventar historias”, trata de investigar las "constantes" de los mecanismos de la fantasía, las leyes de la invención que aún no habían sido formuladas, para ponerlas a disposición de cualquiera. Aquí nos presenta la técnica de las «hipótesis fantásticas» cuya simplísima fórmula es aplicar la pregunta: “¿Qué pasaría si...?”, o en el caso que nos ocupa, hablando de pasado: “¿Qué habría pasado si…?”

Rodari con esta técnica propone unir dos situaciones inconexas para investigar y crear nuevos acontecimientos narrativos, para imaginar reacciones de personas diversas ante la extraordinaria novedad, imaginar accidentes de todo género que se provocarían, las discusiones que surgirían.

Gianni Rodari
Y nosotros aquí recuperamos esta técnica como un ejercicio de construcción fantástica de lo que podría haber sido en nuestra propia vida. Se trata de buscar un punto importante en el pasado donde una decisión podría haber cambiado todo el camino recorrido. Se trata de volver a esos puntos del pasado que aún hoy recordamos significativamente para imaginar qué habría ocurrido si la respuesta dada hubiera sido otra, si el desvío cogido hubiera sido el otro… Y desde ese punto de giro, cómo se habrían desarrollado las cosas, a dónde habríamos llegado, qué sueños se habrían cumplido y qué dificultades habríamos encontrado, que personas habríamos conocido y qué relaciones establecido… Abrimos una ventana a un infinito paisaje donde imaginar otros caminos recorridos en nuestra vida. Con una sonrisa podemos fantasear cómo algunos sueños se cumplen.

Por supuesto hay quienes con un toque escéptico nos dirán que esto son solo hipótesis irreales y que no nos llevarán a ningún sitio. Sin embargo el poeta y filosofo alemán Novalis escribió que “las hipótesis son redes: tú tiras la red y alguna cosa consigues tarde o temprano.” Es así como entendemos el uso de esta técnica, como una tarde junto al mar pescando: se trata de disfrutar de la tarde, y si finalmente pescas algo y te lo puedes comer, pues mejor. El juego de hipótesis y fantasías nos puede traer algún descubrimiento excepcional que nos de pistas sobre lo que hoy día nos puede repercutir positivamente. Puede sacar a la superficie imprevistas sugerencias, deseos olvidados, sueños incumplidos, que desde nuestras potencialidades presentes son fáciles de realizar. Lo imposible quedará como imposible o improbable, no cambiará, aunque tal vez en el juego del “¿Y si…?” nos arranque alguna sonrisa distanciada. Pero también puede ser que descubramos o recordemos pequeños objetivos enraizados en nuestros profundos deseos y sueños, que son de fácil cumplimiento hoy y alta satisfacción.
Técnica "¿y si...?"

Llevando esta técnica un poco más lejos, proponemos algo que nos puede aportar mucho y que está más cercano al cuento. Rodari escribía cuentos. Sería que nos imaginemos también los nuevos problemas que encontraríamos y cómo los solucionaríamos. Todo cuento es más interesante si el protagonista debe superar pruebas y problemas.

Queda así sobre la mesa y sobre los espacios de talleres esta técnica y propuesta de para reescribir con fantasía nuestra historia personal, hacerla un cuento con final feliz del que aprender para nuestra vida real hoy.


Y es muy probable
que si el error cierra una puerta

es para que otra quede abierta
de par en par.


Luis Eduardo Aute
Autor:
Se ha producido un error en este gadget.

Visitantes