Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

miércoles, 29 de enero de 2014

Valores y emociones

Valores y emociones
Me he tropezado con algo interesante. Tal vez solo sea un descubrimiento para mi, pero en todo caso lo comparto. Se trata de la conexión entre valor y emoción.

Veamos.

Depende de como gestiones tu miedo serás considerado un valiente. Si puedes autocontrolarte valorarán tu templanza. Si manejas bien la esperanza se valorará tu paciencia. Si consigues vivir con pasión e ilusión te calificarán de entusiasta. Si te trabajas tus emociones y por ello te conoces a ti mismo se dirá que eres humilde o tal vez sabio o libre. Si compartes emociones con los demás y si reaccionas ante los problemas de tu entorno de manera responsable serás solidario, amarás y/o vivirás la amistad.

Ha sido revelador darme cuenta de la hilazón que hay entre emociones y valores. Hablamos de crisis sistémica para referirnos a un contexto socioeconómico en el que se incluye una crisis de valores. ¿Y si la salida a la crisis, al menos a la de lo
s valores, estuviera en la educación emocional? ¿De qué forma la sociedad puede regenerarse si no es regresando a la raiz de la coherencia emocional? La verdad es que el hartazgo con tanta corrupción (de la real y de la moral, si se me permite la diferenciacion) tiene que ver con la disonancia entre acción y emoción. Hacemos diferente a lo que decimos y, muchas veces, en contra de esos valores humanos conectados con una gestión responsable de nuestras emociones.

Hoy los valientes son tachados de tontos, los estusiastas de ilusos, los solidarios de románticos o de poco pracmáticos. Dedicaré un poco más de tiempo a desarrollar esta reflexión pero de saque me quedo con la sonrisa esperanzada de creer haber hallado algo así como una pequeña llave que abre la puerta de la esperanza a un nuevo futuro.

Actualización 11/2/2014.- Arantza Echaniz de la Universidad de Deusto me ha recomendado el libro "El gobierno de las emociones" de Victoria Camps. Trata de la vinculación entre valor y emoción y sus implicaciones a nivel de gobernanza.

lunes, 27 de enero de 2014

La objetividad de lo subjetivo (surfeando paradojas)

Surfeando paradojas
Navegamos en mares llenos de paradojas.

A veces, agitadas, pueden llegar a hundirnos en algunos de los fondos vitales. En otras ocasiones parecen desaparecidas y nos dejan disfrutan de singladuras calmadas.

Son como olas.
Si sabes surfearlas te llevan lejos.
Tan solo depende de tu habilidad para mantenerte cabalgandolas, o de aguantar el tiempo suficiente para que su fuerza acabe.

La semana pasada pase tiempo con una persona sabia. Supongo que todo este relato nace de la más íntima subjetividad. Pero de alguna manera nuestra experiencia, a veces bien entrenada por la reflexión, alumbra certezas subjetivas. La cuestión es que voy a hablar sin pruebas o, al menos, éstas no son el argumento de mi reflexión. Es posible que Rafael Bisquerra sea objetivamente un erudito. Ha publicado muchos libros, artículos e investigaciones, lleva años dedicado apasionadamente al mundo emocional. Pero, siendo esto importante, no es de lo que quiero hablar.

Rafael Bisquerra
Tengo 46 años y he conocido muchas personas en mi vida. Me he enamorado varias veces, tengo tres hijos, he conocido la amistad y el compañerismo, mi profesión y mi vocación me han hecho encontrarme con muchisimas personas en las cuales he encontrado valores importantes. Además, como muchos sabréis, he observado la conducta humana desde bastantes perspectivas vitales. Dicho esto confesaré que pocas de las personas que me he tropezado me han parecido sabias. Es verdad que muchas tienen muchos conocimientos, algunas muchísimos, pero los sabios integran conocimientos y actitud vital.

Rafael Bisquerra en la Universidad de Deusto
Conocer a un sabio marca un nuevo rumbo a mi vida. Con motivo de la presentación de su libro "Cuestiones de bienestar" pude compartir unos ratos con él. La conversación fluye, es sencilla, tal vez lenta, no busca profundidades autoafirmantes, sino pequeños hilos con los que tejer puentes con la gente que interviene. Hubo ocasión de comer juntos, de acudir a una entrevista de radio y con todos se comportaba de igual manera, desplegando un saber estar que no quiere molestar, que no se exhibe. Cuando por contra comparte su conocimiento es contundente, coherente, mide las palabras pero no por diplomacia sino por corrección científica, y entra en lo politicamente incorrecto si hay argumento que lo respalde. Opina pero no sienta cátedra, y escucharlo me ha dejado hambriento.

No puedo más que recomendar la lectura de su libro, así como el video de su intervención el pasado día 22 en la Universidad de Deusto.

Y pese a todo lo dicho, creo que la sabiduria tiene que ver con saber extraer la objetividad de lo subjetivo. Gracias Rafel!!!
Cuestiones de bienestar


jueves, 16 de enero de 2014

Elementos de nuestro método de entrenamiento emocional (2): el juego artístico

Después de hablar del espacio de creación como primer elemento del método toca continuar con el encuentro con las emociones a través del juego artístico.

En ese sentido compartimos a nivel metodológico con G. Laferriére “La metáfora de las 3Cs”. (Revista Ñaque 9, p.3-8). El cuerpo, el corazón y el cerebro constituyen un todo indivisible que permite una ósmosis de medios y herramientas de comunicación. Los participantes reaccionan primero con sus sentidos (cuerpo), después con sus sentimientos y emociones (corazón) para concluir con sus intenciones y razonamientos (cerebro), ya que cree que “muy a menudo, el cerebro se come las ideas”, que una aproximación metodológica basada en la reflexión racional no favorece siempre el desarrollo de herramientas pertinentes y propicias durante las actividades de aprendizaje. Al contrario la práctica permite el desarrollo de las ideas ya que suscita la acción, y esta acción antes de ser racionalizada ha sido un objeto de un eco emocional en el corazón. En esta dirección el aprendizaje es mayor y cala más hondo.

Para ello orientamos el trabajo hacia los siguientes polos:

Juego teatral con sombras
Trabajo sobre emociones concretas. En un pequeño estudio realizado a través de nuestra página web preguntábamos cuales eran los mayores problemas a la hora de manejar sus emociones. El 28% indicaba que “muchas veces no sé lo que siento ni por qué” y el 23% manifestaba que su principal problema radicaba en “la imposibilidad de controlar sus emociones”. Esto ubica la tarea del encuentro con la experiencia emocional con el objetivo inicial de aclarar, de aprender a identificar en propia piel los elementos que conforman la complejidad emocional. A la hora de diseñar un trabajo de entrenamiento, desde el principio hemos entendido que debíamos seleccionar emociones concretas sobre las que entrelazar la actividad y el trabajo experiencial. Si bien es cierto que las emociones suelen presentarse encadenadas unas con otras desde un punto de vista meramente didáctico siempre hemos apostado por el trabajo selectivo. De esa manera conseguimos que los participantes logren identificar esa emoción en la “secuencia funcional de su conducta” (Segura 1991:130) y realizar una lectura analítica de la misma en los momentos más significativos de su vida.

Estímulos-acceso. Para que el participante realice una introspección hacia el encuentro con sus emociones, proceso al que nos gusta denominar viaje, empleamos la presentación de estímulos que le conecten con un plano emocional. Éstos, que hacen de guías en el encuentro con uno mismo, los denominamos estímulos acceso puesto que su función es facilitar este proceso, punto de partida o de acceso al trabajo que realizar. Un ejemplo podría ser el de que estando tranquilos, desprevenidos si cabe, vemos un anuncio que nos trae un recuerdo que nos hace llorar. La publicidad utiliza mensajes llenos de estímulos multicanal que pretenden generar conducta de compra en los consumidores. En nuestro caso el estímulo acceso permite al participante entrar en contacto con su parte emocional.




El planteamiento consiste en combinar los elementos desencadenantes no verbales antes mencionado con estímulos acceso. De esta forma logramos que el participante realice una introspección por exposición, es decir, por el efecto de la interacción con un conjunto de estímulos que van a conectar con emociones que habitualmente quedan en un segundo plano. Además el método procura que algunos de los estímulos señalados queden aprendidos como discriminantes de un tipo de conducta expresiva que conecta con sus emociones en el contexto de empleo de la creatividad y con el objeto de que encuentren vías para realizar una apertura mental que permite un trabajo emocional posterior.

Teatro - imagen con sombras
Todo este conjunto de estimulaciones tienen tanto en su presentación como en su contenido una vinculación clara con elementos propios del mundo artístico en general y del teatral en particular, dado que es el área que dominamos. Intentamos bañar cada curso, cada taller de un componente estético con la intención configurar un espacio con música, objetos, propuestas y lenguajes expresivos. Estos elementos que actúan como estímulos son elegidos en base a un equilibrio estético que motive a viajar, a desear entrar en el juego, a facilitar la expresión en registros nuevos y a descubrir más. Un ejemplo es que hemos usado la sombra como recurso estético al trabajar la perdida por su potencia metafórica de ésta, así como vehículo facilitador para expresarla indirectamente al usar proyecciones de imágenes en vez de ésta mismas.

domingo, 12 de enero de 2014

Elementos de nuestro método de entrenamiento emocional: (1) espacio de creación

Abordamos el trabajo emocional desde una perspectiva polidimensional. Por una parte entendemos que el trabajo debe ser vivencial, basado en la experimentación, en el juego que da el uso de las técnicas de expresión y creatividad o las del teatro social. Por otra parte buscamos un encuentro de la persona con sus emociones a través del grupo, y del acercamiento a las suyas propias. Utilizamos al grupo como catalizador a la vez que como protector, la persona se ve estimulada por el grupo pero a la vez recibe su apoyo, incluso su protección. El teatro y el trabajo en grupo suponen también una posibilidad de trabajo sobre situaciones ajenas, permitiendo así el entrenamiento y crecimiento aunque hay un bloqueo para trabajar sobre algo propio. Y por último propiciamos una reflexión que busca avanzar puesto que el encuentro con las emociones propias dentro de este contexto del laboratorio está intencionalmente dirigido a la mejora personal, a la gestión eficaz de las emociones.

El primer capítulo de esta serie sobre nuestro método tiene que ver con el espacio de creación.

Cuando M. Csikszentmihalyi se refiere a “entornos creativos” (1996:157) introduce una de las primeras claves metodológicas del método “entrenando emociones”, que no es otra que la posibilidad de generar contextos facilitadores de la actividad creativa en cualquiera de sus fases. Partiendo de esa base teórica hemos desarrollado varias claves que nos parecen adecuadas para la consecución de este primer elemento:

Grupo trabajando en un espacio de creación
1.- Espacio sin juicio. El trabajo se plantea siempre desde el punto de vista de que todo lo que se haga, todo lo que suceda en el tiempo de taller, de experimentación es correcto, es valioso. La consigna que reciben los participantes es que se va a realizar un trabajo individual en un contexto grupal y que por ello el punto de evaluación no se sitúa en los productos de la acción sino en los procesos individuales que se vivan mientras se trabaja. Un espacio sin juicio es un lugar agradable y, también, puede tener características (físicas, emocionales, arquitectónicas y de otros tipos) que rompan con los estereotipos de un lugar de trabajo o de formación. El espacio sin juicio es en sí mismo una invitación a salir del espacio de seguridad de lo habitual, de lo conocido, un espacio que se construye mientras la experiencia va teniendo lugar, como aquella casa que va siendo decorada por el habitar.

2.- Desencadenantes no verbales. El “elemento desencadenante” (2003:55) para G. Laferrièrre y T. Motos se trata de, en el contexto del juego dramático, “un punto de apoyo concreto, un soporte sólido y fiable que permitirá al participante pasar tranquilamente de la realidad al universo de la ficción”. En nuestro caso empleamos como elementos desencadenantes objetos polifuncionales (cajas de cartón, ramas de árboles, pañuelos de colores, globos, sillas, etc.…) que combinamos con música y ocasionalmente con imágenes como punto de partida para el trabajo de producción de respuestas divergentes ante una misma consigna. Estos “desencadenantes” configuran un universo estimular y tienen la función de señalar que el cada participante está invitado a interactuar con ellos con registros de expresión no verbales.

Grupo expresandose de manera no verbal
3.- Expresión alternativa a la verbal. Toda actividad propuesta se contempla a través de una conducta comunicativa que busque vías o registros diferentes a las verbales para vehicularse. El uso del propio cuerpo en relación con el de los demás o de la música, la utilización de elementos físicos o gráficos para lanzar un mensaje obliga al participante a activar repertorios poco habituales de su conducta comunicativa, le introduce en la necesidad de buscar recursos en el pensamiento divergente que le ayuden a solventar la situación. Lo verbalizado, lo racional, llegara en fases posteriores del trabajo.

4.- Juego, la clave del disfrute. El último elemento que completa la primera parte de la receta de “entrenando emociones” tiene que ver con el valor de encontrar deleite, disfrute en el proceso que se está realizando. En enfrentamiento con una tarea que requiere de hacer introspección, de trabajar en grupo y de manejarse con registros expresivos poco habituales suele tensar e incluso bloquear a algunos participantes. El juego introduce el valor de la recreación en el proceso, de la exploración en clave positiva y de la generación de confianza a través de la acción lúdica. Según G. Laferrièrre y T. Motos el juego dramático, en el que nos inspiramos, tiene su fuente “en el juego espontáneo del niño” (2003:132) y se adereza por “la intervención de un adulto cuya función es la de “hacer respetar cuidadosamente el ritmo de cada participante” para que se constituya en espacio “incompatible con el espíritu de competencia y con el juicio estético o no constructivo”.




Bibliografía referenciada:
Csikszentmihalyi, M. (1996). Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. Barcelona. Kairós.
Laferriére G. y Motos T. (2003). “Palabras para la acción”. Ciudad Real. Ñaque.

viernes, 3 de enero de 2014

3 años "entrenando emociones"

Orgullo

Corredores orgullosos
Hay emociones con cierta mala fama y una de ellas es el orgullo. No creo sorprender mucho si confieso que la reflexión que ofrezco va orientada hacia los aspectos positivos de este sentimiento. ¿Qué piensas de él? ¿Que te viene primero a la mente: la arrogancia, la vanidad, el exceso de estimación propia, o la satisfacción que se experimenta por algo vinculado a uno y que se considera valioso? 


¿Qué es el orgullo?

El orgullo es un sentimiento que no deja indiferente a nadie, y en el que aparecen con claridad y rápidamente tanto lecturas positivas como negativas. Desde luego, como emoción, toca un campo delicado y resbaladizo que es el de la imagen y/o identidad sobre uno mismo, el de la estima personal. Nuestra relación con nosotros mismos es fundamental y la base desde la que construimos nuestro mundo y la relación con los demás. El orgullo es la satisfacción profunda del ser vinculada con el resultado de una acción propia, o ajena en la que se ha intervenido de alguna forma o, sencillamente, con la que me encuentro identificado y por ello hago propia. 
Mis hijos, como para no estar orgulloso de ellos...
Sentirse mejor, superior a los demás puede fundamentarse en evidencias. De hecho todos somos mejores (y peores) que otros en muchos aspectos. La diversidad posibilita que haya diferencias entre las personas que nos permiten alcanzar logros distintos en función de capacidades y esfuerzos gestionados de manera individual. El problema radica cuando un resultado mejor sirve de argumento para considerar que se está por encima de los demás en todos o casi todos los aspectos. Por el contrario creerse peor es paradójicamente la otra cara del mismo problema, el de la incapacidad de observarse a uno mismo de una manera ajustada a la realidad.

Lo que hacemos, o aquello en lo que hemos intervenido puede generar orgullo. La satisfacción por la autoría de un trabajo, por el resultado de un esfuerzo realizado, por las consecuciones de nuestros hijos son algunos ejemplos del orgullo vinculado al resultado de una acción. En este caso el sentimiento viene de la mano de la vinculación con lo ético como el trabajo bien hecho o la ponderación del esfuerzo por encima del resultado.

Otra manera de sentir orgullo es la identificación desde el punto de vista de la pertenencia. De alguna forma la territorialidad sigue moviéndonos emocionalmente con intensidad por lo que, en la medida que nos identifiquemos con este tipo de elementos externos, el orgullo hará acto de presencia como una especie de adhesión emocional al grupo de referencia. Algunos ejemplos pueden ser los fans de los equipos de fútbol, la ciudadanía vinculada a un barrio, a una ciudad o a un país, la pertenencia a una empresa, etc...

¿Orgullo, arrogancia, vanidad, cabezonería o autoestima?

Tal vez el problema es lo que comúnmente se entiende por pecar de arrogante, es decir, ser excesivamente orgulloso. Creo que hay cierta confusión entre el sentimiento y la cualidad, es decir entre lo que significa sentir orgullo y lo que es ser orgulloso. Hay personas que desde un pretendido ejercicio de defensa de lo propio, de lo esencial de uno, del respeto que entienden que se merecen, de una lectura personal de la justicia usan el orgullo como un reducto o trinchera en el que refugiarse ante agresiones o ataques externos reales o percibidos. Estas personas reaccionan así defendiendo su territorialidad identitaria individual, por lo que deberíamos hablar más de autoestima que de orgullo propiamente dicho. Me duele porque me siento agredido.
Cabezonería

Otra confusión tiene que ver con la cabezonería, otra cualidad que consiste en la dificultad para ceder, para cambiar de posición, de pensamiento por entender que se trata de una pérdida inaceptable que afecta a la propia identidad.  La vanidad es otra cualidad que suele vincularse con el orgullo. La principal diferencia que observo es que el vanidoso necesita publicitar su satisfacción, cosa que el orgullo no requiere especialmente.

Picar en el orgullo de los demás es una forma de estimular su movimiento. Es una técnica de motivación que en el deporte se usa con frecuencia. Pero hay una línea fina que no es conveniente pasar. Sentir orgullo como elemento de superación personal es útil pero usar el orgullo como arma contra otros es claramente inadecuado puesto que alimenta un estilo negativo de relacionarse con el entorno.


Vanidad

Me parece que sentirse orgulloso es una manifestación generosa de la identidad personal que se reconoce a sí misma en la satifacción de lo bien hecho. Todo lo que no sea una vivencia abierta y no restrictiva de ésta nos llevará por un camino de insatisfacción no propia del orgullo, que precisamente se caracteriza por lo contrario. Educar el orgullo tendría que ver con verse seguro de lo que se es y de lo que se tiene, observar las diferencias como oportunidades que aprovechar si se quiere y no como afrentas, entender y responder a las agresiones desde el punto de vista de derechos y no desde las emociones que generan.


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