Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La prueba del algodón en el amor

Esta semana, por varias razones distintas, he sido testigo del esfuerzo de personas cercanas por entender mejor el amor de pareja. Por una parte el martes el CIE organizaba una jornada bajo el sugerente título de “Cómo me duele tu amor: emociones sanas para querernos mejor”. Por la otra parte el trabajo en la consulta me llevaba a dialogar sobre qué es amor con un adulto inmerso en una compleja relación de pareja.

El amor es un tema eterno. No sé si es el tema con mayúsculas, pero está en el “hit parade”. Me asombra la poca capacidad que tenemos de entender algo tan inherente al ser humano como es el amar. Tal vez la poca educación emocional que se recibe o los modelos artificiales creados por la cultura audiovisual tengan que ver con ello, quien sabe... Y esto nos sitúa ante algunos dilemas en el amor que terminamos viviendo como problemas por nuestra incapacidad para resolverlos adecuadamente.

En ocasiones como éstas, giro la mirada hacia mis hijos para pensar cómo explicar de manera sencilla algo tan complejo como el amor. A ellos les diría que el amor es cuidado y es cariño, a mi hijo adolescente le diría que es conexión, a una persona de mi edad le diría que es estímulo para crecer y a mi madre que se trata de respeto. Y posiblemente todo junto también sería amor con los aromas que cada edad le da con la distinta distribución de las necesidades que se priorizan en cada momento.

También sería fácil explicar que no es amor. La atracción no lo es, la admiración tampoco, mucho menos el interés en cualquiera de sus modalidades, ni la necesidad disfrazada. El amor no es solución de nada sino origen de proyectos, punto de partida de un viaje y compañero en el camino.

Se me ocurre que tal vez haya una manera de saber fácilmente si un sentimiento es amor o no lo es, una especie de prueba del nueve. Pon una gotas del sentimiento a analizar en la ventana de la observación. Mira cuales son sus efectos. Si alrededor de la muestra crecen cosas bellas, es amor. Y si además, mientras lo de alrededor crece, la propia gota lo hace también entonces estamos ante un amor de calidad.


¿Te atreves a pasar la prueba del algodón a tus amores? ¿Que resultado da?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Una historia sobre psicoterapia

Consulta en las nubes: psicoterapia y dejar marchar.
Me gusta la psicoterapia. Me permite bucear en los procesos de cambio de las personas con la función de hacer un acompañamiento profesional. Hace un mes mal contado retomé mi actividad como psicólogo y he tenido la suerte de atender a varias personas en consulta. Hoy me gustaría hablar de una de ellas.

Como la única publicidad que he hecho ha sido a través de una pestaña en este blog la primera persona que llamó a la puerta necesariamente fue un seguidor de “entrenando emociones”, uno de los veteranos.

Acompañar personas es ponerse a su lado. En el caso del terapeuta se trata de ayudar a entender lo que sucede, se trata de explorar los mapas cargados de opciones hacia el futuro o de dibujarlos juntos cuando no los hay, también de motivar hacia el cambio deseado, o de velar por los objetivos de la persona que nos contrata. Pero hay algo más de lo que se habla menos. La psicoterapia no es un proceso fácil porque nos enfrentamos con problemas y con las emociones negativas, con el dolor en particular.

La semana pasada me despedi en consulta de la primera persona que llamó a mi puerta. Su planteamiento era sencillo. No deseba sufrir más de la cuenta, ni siquiera por una hipotética mejora. Hoy convivo con la duda sobre si utilicé todos mis recursos para cumplír adecuadamente con mi misión. Solo se que respeto profundamente su deseo. Siempre quedan tareas pendientes y no todas tenemos que hacerlas el mismo día. Antes de marchar el dijo algo que me impactó. Volveré cuando no pueda huir de lo inevitable (o algo así). Yo me quedé pensando y no dije nada. Hoy se que llegado ese día mi mano estará para acompañarle hacia el destino que corresponda.


Cuando tu eres la herramienta has de aceptar que hay una mano que también decide que no es la tuya. Por eso hay veces que el acompañamiento profesional debe cesar. Soy de los que no se da por vencido fácil pero en psicoterapia el esfuerzo y el sufrimiento lo pone prinicipalmente el otro. Hay un espacio de decisión que los profesionales nos reservamos, por supuesto, un espacio que tiene que ver con lo saludable. Acompañar también significa saber dejar marchar, aunque esto pueda verse como un poco contradictorio. Por eso ganan valor sus palabras reconociendo que puede haber un momento en el que retomar el camino...

Se me ocurren algunas preguntas al hilo de esta pequeña historia:

¿Realmente sabemos dejar marchar? ¿Cómo es nuestro proceso de aceptar las decisiones de los demás?
Se ha producido un error en este gadget.

Visitantes