Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

domingo, 27 de marzo de 2016

Incapacidad para ser feliz

Incapaz de ser feliz
El pasado 20 de marzo se celebró el Día Internacional de la Felicidad para reclamar el derecho de todas las personas a su bienestar y a su desarrollo personal. Es verdad que hay un debate sobre la conveniencia de señalar y celebrar los "días de..." pero más allá de esto observo, desde hace mucho, resistencias de muchos tipos con respecto del concepto de felicidad.

No ocultaré mi militancia en la psicología positiva que va más allá de la adhesión a un movimiento. Desde siempre he percibido las posibilidades de los conocimientos de la psicología para ser aplicados para el beneficio de las personas. Por eso he observado con detenimiento las críticas que se hacen a la felicidad.

Desde un punto de vista académico se han lanzado críticas severas en el contexto de polémicas como las que protagonizaron Marino Pérez y Carmelo Vázquez o como las expresadas más recientemente en las páginas digitales del blog "Rasgo latente" titulado "En defensa de las personas tóxicas". Como no soy académico tan solo me limitaré a señalar que, tras leer todas estas publicaciones, no termino de observar obstáculos importantes que deslegitimen la investigación en materia de psicología positiva en general. Es más mi experiencia profesional tanto desde el punto de vista terapéutico, educativo y social sostiene argumentos suficientes en contra.

Me voy a centrar más en las objeciones a nivel de calle. Las que se refieren o bien a la dictadura de la felicidad, o bien a la intencionalidad manipuladora que esconde la búsqueda de la felicidad, así como al negocio o la moda sobre todos estos temas.

Ser feliz es una aspiración universal. Tal vez se pueda definir de distintas maneras porque a cada persona nos hacen felices cosas y situaciones diferentes. Pensar y estudiar sobre cómo alcanzar ese estado no parece tarea inútil ni poco valiosa, aun suponiendo que los resultados no fueran exitosos. Pero entonces, ¿qué molesta de este esfuerzo? La respuesta se me reveló hace unas semanas en un viaje en coche con mi compañero Rogelio Fernández. En una conversación yo le explicaba cómo determinados acontecimientos de mi vida me habían dejado como huella la evidencia de que lo aparentemente imposible puede suceder. Bien es cierto que esto nunca me ha llevado a la ingenuidad de pensar o de esperar que siempre suceda así. Pero comentaba con Roge que para mi ha supuesto una experiencia imposible de ignorar. Como aquel que un día hace un descubrimiento y constata que aun quedan cosas que descubrir, así como la magia de hacerlo.
Incapacidad para ser feliz

Es en este punto donde mi historia enlaza con el tema del post. ¿Cómo explicar el amor a quien nunca se ha enamorado?, ¿o a quien habiéndolo hecho se ha quedado en el sufrimiento de la ruptura?, ¿cómo explicar la felicidad a quien no la ha experimentado o, habiéndolo hecho, se ve más dolido por su pérdida?

La vida es difícil y en ello radica su belleza. La felicidad es un camino que, a veces, se disfruta y que permite convivir mejor con el sufrimiento. Todos tenemos la capacidad y el derecho a ser felices. Solo la injusticia, la desigualdad y la incapacidad para superar el dolor nos impiden serlo. Sinceramente creo que detrás de la crítica sistemática a la felicidad, o al anhelo de conseguirla, solo hay una declaración más o menos explícita de incapacidad para ser feliz.

martes, 1 de marzo de 2016

El lio de elegir psicoterapeuta

Skinner, padre del conductismo
Tengo que reconocer que no lo ponemos fácil. Cuando una persona tiene que buscar ayuda psicoterapéutica los profesionales parece que nos hemos especializado en ponerlo difícil. Hay muchas razones para que esto sea así y este artículo intenta explicar algunas de ellas, las que creo yo que son las más importantes.

El lío de las corrientes y/o de las escuelas.

Es muy poco serio que los psicólogos no velemos principalmente por nuestra profesión. La cuestión es que las distintas orientaciones teóricas y/o metodológicas hacen piña, en general, en torno a su corriente y/o escuela y, por ende muchas veces, contra las otras. Hay mucho psicólogo que resuelve rápido este problema proclamándose como "ecléctico", es decir, de todas y de ninguna, pero esto tampoco aporta mucha seguridad, la verdad. Desde fuera de este mundillo resulta muy difícil de entender que haya que hacer una procesión de fe en el Santo Freud, en San Lacan, San Rogers o San Skinner como paso previo a comenzar un proceso de terapia.

Karl Roger, de la escuela humanista
Desde mi punto de vista, aunque hay investigaciones que lo avalan, la clave es el terapeuta, la persona, su experiencia y honestidad, así como el dominio de algunas de las muchas herramientas que la psicología ha generado en más de un siglo de estudios sobre el ser humano.

Tengo que reconocer que yo mismo me he visto inmerso en este juego. El del ecleticismo cuando era estudiante con el que ganaba un tiempo extra antes de tener que ingresar por opción en alguna de las escuelas. El de cierto sectarismo cuando opté por una corriente que siempre me ha gustado más que las otras. Pero no hace mucho, dentro de un programa de formación de psicoterapeutas, todas estas piezas terminaron encajando tras escuchar a personas que habían pasado por procesos de terapia y a compañeros que trabajan desde otras corrientes.


La falta de marcas y referencias.

Uno de los recursos que como consumidor todos usamos en alguna ocasión es recurrir a las marcas. Nos aportan una confianza que facilita nuestras elecciones de compra cuando no tenemos demasiada información sobre las ventajas e inconvenientes del producto o servicio que necesitamos. Siempre me ha llamado la atención la falta de marcas en psicoterapia. Por ello la búsqueda de referencias individuales se convierte en el único camino. Pero incluso esta vía es compleja puesto que no es tanta la gente que ha sido atendido por un psicólogo. ¿De que manera busco terapeuta? Me temo que la mayoría de las veces es una aventura en la que uno de deja guiar por la suerte.

La tendencia a trabajar solos

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis.
Muchos psicólogos trabajan solos. Un día deciden abrir su consulta e intentan hacerse un hueco en el mercado. Es verdad que es difícil buscar socios, que hay riesgos implícitos en el compartir proyectos laborales o empresariales. Pero el mercado termina estando excesivamente atomizado. Psicología es, además, una carrera por la que optan muchos estudiantes a pesar de las pocas salidas laborales que tiene. O sea, que por una parte tenemos muchos psicólogos, y por otra una tendencia a trabajar solos. La consecuencia es una cantidad de oferta en la que resulta muy difícil destacar. Pero la mayor parte de los profesionales siguen trabajando solos. Si observamos aquellos proyectos que más años acumulan descubriremos que, al menos, hay dos psicólogos por detrás, lo cual es para mi toda una revelación.


Algunos consejos para elegir un buen psicólogo.

Desde dentro se me ocurren algunas ideas que pueden ayudar a quien quiera comenzar un proceso de psicoterapia:

- Si no tienes referencias usa o pide una entrevista inicial que te permita conocer al profesional. Muchas veces esta sesión es gratuita por lo que no perderás nada más que un poco de tiempo.

- Busca profesionales y contrasta su experiencia en internet o en redes sociales como LinkedIn, puedes encontrar el bagaje profesional de cada uno de ellos antes de decidirte por uno.

- La orientación de cada psicólogo es una cuestión secundaria. Si estás interesado en tener alguna referencia sobre qué escuela resulta más adecuada para cada problema podrás encontrar estudios publicados sobre el tema.
Se ha producido un error en este gadget.

Visitantes